Valdemoro siglo XVIII


A mediados de siglo Valdemoro constituía el único señorío municipal que existía en la actual Comunidad de Madrid.

A pesar de la importancia de la villa y los privilegios que gozaba, la villa no destacó en el siglo XVIII por su producción agropecuaria. No existían ni casas de campo ni alquerías, contaba con tierras de secano y la ganadería era escasa. Respecto a la industria existía en este momento un batán de agua sin uso y otro de viento arruinado, un molino de aceite del convento de las Clarisas, un pozo de nieve de la parroquial y otro destruido; más adelante la situación mejoró gracias a la fábrica de paños finos (aunque a finales de siglo sólo se mantienen algunas hilanderas), a la que hay que añadir diversas canteras de yeso negro y blanco para exportación y una fábrica de yeso mate.

Esta penuria productiva, provocó la rebelión sucesiva de la población para no pagar sus impuestos, por lo que la villa fue repetidas veces embargada. Además, debido a los problemas económicos que sufría por los débitos a las Rentas Reales y por la recesión en la fabricación del vino, Valdemoro se sumió a principios del XVIII en una gran crisis. Para paliar esta situación fue presentado el problema a Felipe V por José Aguado Correa quien propuso establecer una fábrica de paños finos, constituida finalmente en 1712 (siguiendo los planes del duque de Berwick para reactivar la economía española) para lo cual se requirieron tejedores de Francia y Flandes.

James Fitz James, Duque de Berwick


Valdemoro era un lugar idóneo para localizar una fábrica de este tipo, pues existía una mano de obra barata proveniente de la población desocupada de origen artesanal, judía o morisca (en paro por la crisis agrícola). En 1715 había 6 telares y 84 trabajadores, 25 en 1726 con 330 operarios y en 1730 se superan la treintena y se alcanza la cifra de 476 empleados (en esta fecha la población total de Valdemoro sería de unos 1.500 habitantes). Finalmente, desapareció su actividad durante la Guerra de la Independencia, aunque algunos pequeños talleres de sarga se mantuvieron.

Su distribución se vio frenada por el deficiente estado del sistema viario, la inexistencia de medios de transporte y de una infraestructura básica. A finales de siglo la producción era mínima y a comienzos del siglo XIX ya no funcionaba, entre otras razones al no poder resistir la competencia catalana (también incide la Guerra de la Independencia).

A pesar del establecimiento de la Real Fábrica de Paños, Valdemoro nunca consiguió una firme recuperación durante el siglo XVIII.

Pedro López de Lerena

Otro benefactor de Valdemoro fue el primer conde de Lerena, vecino de la villa y Secretarlo de Hacienda y Superintendente de las Reales Fábricas del Reino, protector de las fábricas de tejidos y de la antigua feria, fundador en 1792 de una cátedra de latinidad para enseñanza de pobres en el antiguo colegio de San Juan y escuelas de niños y niñas en edificios de su propiedad, con dote a los maestros.

La villa no perdió su hegemonía en la comarca: a mediados del siglo XVIII se constituye en el octavo pueblo de la actual Comunidad de Madrid en demografía y la villa principal de la zona, apoyada por la importante feria -en 1742 Felipe V concede privilegios para la feria de Valdemoro, ampliados por Fernando VI cuatro años más tarde, aunque ya en 1763 el mercado estaba sin uso-, las ricas propiedades de los jesuítas, dominicos, franciscanas Clarisas y Jerónimos y, especialmente, por el paso del Camino Real a Aranjuez: Valdemoro se benefició de la escasez de hospedaje de Aranjuez, alojando a grandes personajes de la Corte y visitantes, que precisaban acudir a diario al Real Sitio.

Fernado VI

Esta importancia está expresada en las propiedades concejiles y los diversos equipamientos. Mantenía la feria anual de 20 días y el privilegio de mercado todos los domingos del año, aunque las propiedades y tributos no eran suficientes para el mantenimiento del camino de Aranjuez y la composición de las fuentes del común, entre otras necesidades. En esta fecha, asimismo, se sufragaban dos hospitales, uno para enfermos pobres con cuatro camas, con dos hermanos, llamado de la Concepción, y otro, el de San Andrés, para recoger viudas y ancianas, sin camas- además de una preceptoría de gramática y una escuela de primeras letras, fundadas por el conde de Lerena.

El desarrollo urbano de la villa se muestra en el variado comercio, así como en las profesiones que sustenta, que cubren tanto los servicios de una gran villa como los artesanales y los eclesiásticos, todos ampliamente representados. Es interesante la importancia que cobran los oficios relacionados con la propia carretera -arrieros, caleseros, trajineros, carreteros, herreros- mientras que los dedicados a la actividad agropecuaria son mínimos; es destacable el número de albañiles -ocho- y la existencia de carpinteros, que indica un cierto desarrollo del oficio frente a la autoconstrucción generalizada en el mundo rural.

En 1751 había 550 casas, de las cuales 430 eran habitables, 20 inhabitables y 100 arruinadas

Aunque parece que el Real Decreto del 10 de Junio de 1761 para hacer "Caminos rectos y sólidos en España" fue el origen del Nuevo Camino Real de Aranjuez, es evidente que su paso por Valdemoro se constituyó con anterioridad, pues en el año 1704 (según el "Apeo General de las Heredades" del convento del Carmen) se había realizado ya el camino, al lindar sus terrenos con el Nuevo Real Camino que iba a Aranjuez; además, en otra parte de ese documento se menciona el Camino Antiguo de Aranjuez, junto a la casa de las Postas, en 1720.

La primitiva carretera de Postas, según los reglamentos de 1720 y 1761, alcanzaba Getafe desde Madrid para bifurcarse en esta ciudad en dos ramales: uno occidental hacia Illescas y Toledo y otro oriental, pasando por Valdemoro hasta Aranjuez, que se introducía en la villa por la ermita de la Veracruz (hoy de la Salud): el denominado Camino Real o Camino Antiguo de Aranjuez.

Carlos II

Por lo tanto, tenemos que pensar que el nuevo trazado de la carretera de Andalucía se debió realizar, al menos, en tiempos de Carlos II, variando su paso hasta la actual avda. de Andalucía, en el límite oriental del casco, dividiendo en dos la huerta de los Carmelitas Calzados y otras fincas; en este punto se encontraba la ermita de San Pedro, fundada en la segunda mitad del siglo XVI, desaparecida ya en el XVIII. La incesante actividad de dicho camino propició la creación de dos decenas de paradores y posadas a ambos lados de la calle.

Existían numerosos viajes de agua que comunicaban bajo tierra diversas partes del pueblo a través de las bodegas, habiendo referencias de los existentes hasta el siglo pasado en la calle Estrella de Elola.



Valdemoro siglo XVII

Vista de Valdemoro, de P.M. Baldi - Viaje de Cosme III por España (1668-1669), Madrid y su provincia

La villa es heredada junto a otros bienes por la hija mayor del marqués de Auñón, Dña. Ana, que solicita su venta a Felipe III ante la Imposibilidad de mantener las deudas y gravámenes cargados, tras morir su padre con importantes deudas en 1600, para lo cual fue puesta en venta.

Felipe III de España


Se interesó por ella el duque de Lerma al constituir Valdemoro un lugar de paso casi obligado del monarca en sus viajes hacia Aranjuez, y cuya compra en 1602 le permitió al valido agasajar a la familia real en sus estancias en la villa camino del Real Sitio, consiguiendo controlar los traslados del rey hacia Aranjuez y Toledo al hacerle pasar por sus posesiones. Para ello, se convierte en benefactor de la misma y la engrandece con diversas actuaciones y privilegios, entre los cuales destacan: al año siguiente de la compra el valido consiguió la celebración de feria y mercado en la plaza Mayor cada año, durante 8 días (ampliada por Fernando VI a 20) y que fue suspendida en 1843 por improductiva; poco después, en 1610 el duque de Lerma logró la exención de la villa de la jurisdicción de los alcaldes de las 5 leguas, obteniendo las competencias administrativas y judiciales de su señorío y sucesivas mejoras económicas, propiciadas por su apoyo a diversas órdenes monásticas y el enriquecimiento del término municipal al ganar el largo pleito con el conde de Chinchón sobre los linderos con Ciempozuelos, pidiendo se señalaran definitivamente mediante una plantación de olivos (aunque no fue aceptado por los vecinos al perjudicar los viñedos).

Francisco de Sandoval y Rojas, duque de Lerma

Por lo tanto, en la villa sobreviene un momento de esplendor, cuyos efectos inmediatos son un nutrido grupo de edificaciones y servicios públicos llevados a cabo por el mismo duque de Lerma, el Concejo o particulares, como la construcción de la Fuente Nueva o de la Villa, en 1605, en el camino a Seseña y Toledo; la definitiva formalización de la plaza Mayor; la fundación en 1609 del convento de las Franciscanas Clarisas (obra de dicho noble, quien también sostuvo las obras de la Iglesia de la Asunción y favoreció al convento de Carmelitas); en 1613 se creó el Pósito de trigo para labradores pobres, a expensas de Antonio Correa, en una casa de su propiedad en la plaza pública, donde hoy se sitúa la torre del reloj; este mismo vecino funda, además, obras pías en Valdemoro desde 1604 y una capilla en la parroquial, dotando asimismo al convento de Religiosas Descalzas y, con sus hermanos Alejo y Pedro, al Colegio de San Juan, fundado por su familia y destinado a los pobres, un asilo-hospital para ancianos sin recursos y otro para mujeres, y una cátedra de humanidades y latín (después refundida con la creada por el primer conde de Lerena).

Retablo Convento de las Clarisas

Para realizar todo este conjunto de elementos el duque requirió la ayuda del Concejo y de los vecinos, logrando apropiarse, entre otros privilegios, del aforo de mercancías en contra del Concejo, devolviéndolos a cambio de diversos sotos en el Jarama.

El rey Felipe III se alojaba en una casa que poseía el duque cerca del mesón de María la Moraceja, en la calle principal o Grande -actual Estrella de Elola-, junto a la Audiencia de Valdemoro (antiguo Ayuntamiento) -edificios cercanos, sólo separados por la calle Colegio-; se ha creído tradicionalmente que dicha casa era la denominada Casa del Rey, hoy desaparecida, ubicada en la actual plaza del Conde - de Lerena- muy cercana a la calle Grande y a la Audiencia.

Valdemoro, en este momento, lindaba con la dehesa de Gózquez, la villa de Torrejón de Velasco, el lugar de Esquivias, la villa de Ciempozuelos, Seseña, la villa de San Martín y la de Pinto.

El duque de Lerma independizó Valdemoro con autorización real, cediéndola a sus habitantes por un precio reducido. Desde este momento, seguramente por no poder contar con la protección real en el camino de Aranjuez y la desatención sucesiva de la producción vinícola (principal riqueza de la villa) la población entra en una etapa de crisis y decadencia. El Ayuntamiento se encontró desde antiguo abrumado por las deudas, intentando controlar el producto de sus alcabalas, para lo cual en 1628 compra este impuesto al monarca, pidiendo al mismo un censo para afrontar el pago; posteriormente, seguramente por impago, volvieron a la corona, pero nuevamente se venden en 1666 por la reina Mariana de Austria (confirmado en 1709). 

Reina Mariana de Austria

Su jurisdicción cambió continuamente de manos - se transfiere continuamente para sufragar los embargos de la Deuda- como vimos desde la compra de Felipe II: en 1684 el rey Carlos II la vende a la propia villa mediante un censo sobre la misma y haciendas de algunos vecinos, por la cantidad de venta, tomando la villa posesión de sí misma, pero dos años después pasa al Consejo de Hacienda por las deudas contraídas; a finales del siglo XVII, en 1692, obtiene la villa de nuevo la jurisdicción y privilegios que había perdido, aunque los problemas económicos no habían sido resueltos, siendo administrada por hidalgos y apoderados de D. Antonio Fernández de Córdoba y su sucesora, hasta la abolición de los señoríos a comienzos del siglo XIX.

La producción agrícola en el siglo XVII estaba centrada en los cereales y viñedos, siendo tal la importancia de la elaboración del vino que en 1642 se prohibió la importación de este líquido a la villa. La industria vitícola, además de mantener las fincas de viñas, propició la creación de muchas cuevas y bodegas, escasamente conservadas hoy en día. El vino de Valdemoro, junto al de San Martín de Valdeiglesias, era proveedor oficial de la Corte, con continuos conflictos en años de escasez, pues Madrid reservaba todo el vino prohibiendo su venta (imponía los precios y llegaba a impedir el suministro a los vecinos); a pesar de estos hechos, los vecinos de otras localidades lo trasladaban a Valdemoro para poder venderlo en Madrid. La epidemia de peste de mediados del XVII produjo una crisis en las localidades afectadas al embargarse los vinos de las mismas, influyendo en su decadencia económica.


En Valdemoro fue destacado el comercio de la nieve y el hielo, actividad económica muy desarrollada en Castilla desde finales del siglo XVI, documentándose dos pozos: el llamado Pozo Chico, situado en la calle homónima, y el Pozo Grande, propiedad ambos a finales del siglo XVII de la Cofradía de la Minerva, con sede en el convento de las Clarisas, que tenía licencia para su uso durante 15 años desde 1670. En el catastro de Ensenada aparece descrito el Grande como arruinado, a pesar de haber vendido su producción en la Corte.

Pese a esta crisis, el esplendor alcanzado por la villa se refleja en la existencia en 1665 de 14 oratorios privados, 6 ermitas y 3 hospitales con sus correspondientes capillas, a las cuales servían más de 30 sacerdotes. Estos hospitales se denominaban de la Concepción, San Sebastián o San Andrés y Real de San José.

La vida religiosa era ciertamente muy importante: a finales del XVII se celebraba una procesión a la ermita de Santiago, camino de Ciempozuelos, mientras la Cofradía de Na Sra. del Rosario había comprado en 1671, a la Compañía de Jesús, una carroza labrada en plata encargada a un orfebre toledano en conmemoración de la canonización de San Francisco de Borja.

Procesión Ntra.Sra. del Rosario

La única imagen que conocemos de Valdemoro en el siglo XVII nos la proporciona Cosme de Médici en su viaje por España, realizado en los años 1668 y 1669, el cual recaló en Valdemoro a finales del primer año al ir a visitar Aranjuez; Pier María Baldi, que representó las etapas de dicho viaje, realizó un dibujo de la villa desde su lado septentrional, en el que era visible la ermita del Cristo de la Salud en primer plano y, tras él, la iglesia de las Clarisas y la parroquial con sus chapiteles originales. El noble florentino describe Valdemoro como un lugar perteneciente al duque de Cardona, de tamaño grande y edificios con estructura de madera rellena de tapial, como en el resto de Castilla, con arcos de mampostería al modo aragonés; del término menciona que comprende tanto terrenos fértiles con trigo como colinas ordenadas con viñedos.

Cosme de Médici III




Música: “Gallarda” y “Canarios” - Narciso Yepes

Valdemoro siglo XVI

 
Calle Gloria, hoy Eloy López de Lerena

En el siglo XVI obtenemos los primeros datos de población de Valdemoro, en referencia al número de vecinos que lo habitan, estadísticas que muestran el relieve de la villa en su entorno inmediato, considerada en 1548 entre las 268 ciudades y villas principales de los reinos de Castilla, Toledo y León: mientras en 1530 se contabilizaban 558 vecinos (viviendas) en esta población, en Arganda había sólo 262, 287 en San Martín de la Vega y 583 en Colmenar de Oreja.

El crecimiento demográfico fue constante -con 100 nacimientos por año en la primera mitad de siglo y 200 en la segunda- hasta alcanzar en 1575 la cifra de 1.005 vecinos -unos 4.500 habitantes- y reducirse paulatinamente hasta 1587 con 991 vecinos y bajar posteriormente (cuatro años después) a 926 - en 1588 ya disminuyó a 946 vecinos, 936 un año después, para subir de nuevo a 956 en 1590-.

Por lo tanto, la población rondaba a principios de siglo los 2.000 habitantes, a pesar de la expulsión de los moriscos (grupo muy importante en Valdemoro) en 1501-1502 y los 3.500 habitantes a finales del XVI -3.704, según varios autores- con una disminución en los últimos años.


Carlos I de España

El importante aumento poblacional es debido a la protección de la producción vinícola por Carlos I, la creación del villazgo y la introducción de diversas órdenes monásticas, hechos sucedidos, como veremos, en la segunda mitad del siglo XVI. Esta relativa notoriedad se refleja en el hecho de aparecer citado en 1546 en el Repertorio de caminos de Villuga dentro de la vía entre Móstoles y Chinchón (el camino a Toledo discurría por Getafe y Aranjuez no estaba aún desarrollado). La producción de vino fue apoyada por Carlos I al confirmar en 1552 una serie de privilegios de comienzos del siglo XIV para su protección, expansión y comercio, prohibiendo la entrada de uva y mosto en el término de la villa.


Felipe II de España

Felipe II compra Valdemoro al arzobispado de Toledo -al que pertenecía desde el siglo XIV reconocido por Carlos I en 1552- en 1575, cuya toma de posesión en las casas de Ayuntamiento se realizó dos años más tarde. En esta fecha vende el rey Valdemoro a Melchor de Herrera marqués de Auñón, uno de los banqueros a los que recurrió Felipe II para el sostén del esfuerzo bélico de la corona. El rey tuvo que desprenderse de un cierto número de pueblos y vasallos pertenecientes a la iglesia -entre ellos Valdemoro para poder devolver las deudas contraídas. En 1574 envió a averiguar la población de la villa, que en ese momento era de 926 vecinos, tasados a 1.132,5 mrs cada uno, valoración que resultó una de las más altas del arzobispado de Toledo. Poco después, en 1582, Felipe II solicita otro préstamo a Melchor de Herrera y éste le pide a cambio las alcabalas de Valdemoro.

  Auñón

La crisis económica castellana más las presiones señoriales del marqués de Auñón fueron la causa de la decadencia de la villa, reflejada en el descenso demográfico -casi un 20% en sólo diez años-, Melchor de Herrera fue acusado en 1585 de fraude a la Hacienda Real, pagando por ello 300.000 ducados, pero sin ser apartado de sus puestos en la administración y prestamista del rey. Es expulsado de la Corte en 1591 y retirado del Consejo de Hacienda. En 1595, tras múltiples pérdidas de dinero, inicia el proceso de venta de Valdemoro. La villa, por otro lado, en 1598 comenzó un pleito en contra de sus abusos.

Ante la polémica de la necesidad de un nuevo templo que permitiera a los valdemoreños un acceso más cómodo a los oficios religiosos, en 1588 el nuevo señor de Valdemoro donó 1.000 ducados para la construcción de una nueva iglesia - a los que se añadiría la misma cantidad el Concejo- .Este mismo año se fundó el convento de Carmelitas Calzados ". Asociado a este convento se hallaba la ermita de San Sebastián.

Convento

La Compañía de Jesús establece una casa alimenticia desde 1562 en la plaza actual del Conde de Lerena, con vuelta a la calle de San Nicolás, la llamada Casa de Labor. Esta riqueza, sin duda generada en parte por el desarrollo del siglo XV, no fue completamente mermada por las expulsiones de principios de siglo -1501 y 1502- del importante grupo morisco que contenía el casco urbano de Valdemoro y cuyas actividades principales eran la artesanía y construcción, como muestra un alfarje de estas fechas y procedencia custodiado en la iglesia parroquial.

Todas las descripciones destacan la inexistencia de monte y por tanto de leña - y a a comienzos del XVI desapareció parte del bosque de Valdemoro- hecho que encareció la construcción, obligando a traer la madera desde Aranjuez y otros puntos.

En la segunda mitad del siglo XVI la significación de la población se ve ampliada al constituirse en lugar de paso entre la nueva capital del reino, Madrid, el nuevo Sitio Real, Aranjuez, y una de las ciudades principales de Castilla, Toledo. Felipe II utiliza Valdemoro como parada y descanso en sus viajes a dichos puntos, hecho que constituye un respaldo al desarrollo de la villa.

Respecto al crecimiento urbano, en el siglo XVI la villa ha superado la calle Grande, como muestra la fundación del hospital de San Andrés en la misma - en la acera de los impares- y crece hacia la fuente y el convento de Carmelitas (creado probablemente en el último cuarto de siglo) hecho que posibilita el desarrollo de dicha vía principal hacia el este y la configuración de un espacio de recreo asociado a la existencia de agua, función que se ha mantenido hasta hoy en día - en toda la calle Grande, como pequeño valle y en la cota más baja de todo el núcleo histórico, las viviendas tenían pozo y múltiples manantiales, como el existente en el convento del Carmen.


Patio en Calle Grande (Actual Estrella de Elola)

Pero la necesidad de expansión de la población se vio frenada por la de sus vecinos, generándose múltiples conflictos territoriales: destaca el sucedido durante las Comunidades de Castilla, fecha en la que se devastó el bosque de Valdemoro por los propios subditos del conde de Chinchón, siendo obligado a pagar una indemnización en proporción a sus habitantes, asimismo, la disputa de Valdemoro con Ciempozuelos, perteneciente desde 1480 a los condes de Chinchón, sobre términos y mojones, abrevaderos, veredas, ejidos, pastos y otros, se resuelve con la sentencia de 1588 favorable a Chinchón, la cual recurre el marqués de Auñón al perder diversos territorios; finalmente, otros asuntos conflictivos se sucedieron con el uso de las tierras públicas compartidas con los lugares vecinos' y los producidos con la Mesta por el paso de rebaños, resueltos a favor de Valdemoro.

Es posible que todos estos factores sean los que produzcan el descenso demográfico de los últimos años de siglo, agravados por problemas económicos concejiles y del señorío, no solucionados hasta comienzos del Seiscientos.





Música: Pedro de Pastrana - Llenos de lágrimas tristes

Valdemoro del siglo XI al XV


Alfonso VI de León

Su toponímico ha proporcionado diversas teorías, poco consistentes, sobre el nacimiento de la villa. Lo más probable es que provenga de la política repobladora posterior a la Reconquista, aunque el término estaría seguramente poblado en época musulmana, como parecen indicar diversos restos localizados cerca del núcleo urbano.

Alfonso VIII de Castilla

Tras la reconquista de la zona a finales del siglo XI por Alfonso VI se produce una donación del término de Valdemoro a la Ciudad y Tierra de Segovia, por lo tanto, los primeros pobladores de este territorio serían segovianos. En 1208 Alfonso VIII, en la donación de Bayona (Titulcia en la actualidad) a Segovia, otorga a dicha ciudad la cañada de Alcorcón a Valdemoro.

Fernando III el Santo

En 1239 Fernando III acude a Valdemoro ante el litigio entre Madrid y Segovia por una serie de términos entre los que se encon­traba dicho lugar perteneciente a Segovia, junto a Seseña, Gózquez, San Esteban y Alvende, más otros de Madrid. Se amojonaron dichos términos y Valdemoro siguió en la jurisdicción de Segovia, confirmada en 1273 por Alfonso X. Su impor­tancia dentro de las posesiones de la ciudad segoviana en la Transierra la convierte en cabeza de sexmo, el denominado sexmo de Valdemoro. 

Alfonso X el Sabio

A comienzos del siglo XIV, en 1300, es elevada a villa de por sí, pero en 1314 el infante D. Juan Manuel dona las rentas y tributos reales de la aldea de Valdemoro, los mismos que poseía el rey Fernando IV, pasando a formar parte de los beneficios de la Orden de Calatrava. De nuevo mudó de manos, pues en 1344 Alfonso XI cambió Bayona y Valdemoro, con Capilla, por otros tres términos. Seis años más tarde el Adelantado Mayor de Castilla D. Hernán Pérez de Portocarrero, también llamado Juan Puerto Carrero, paga a Alfonso XI 180.000 mrs. para comprarle Pinto, Valdemoro y Morata, constituyéndose en el primer señor de Valdemoro. 

Alfonso XI el Justiciero

Se le eximió a la población a finales del siglo XIV del pago de diversos impuestos, haciéndose de nuevo villa de por si y donada a los arzobispos de Toledo como villa do abadengo (sólo con su término, quedando el resto del sexmo bajo la jurisdicción segoviana), confirmado en 1393 por Enrique III, con los mismos privilegios anteriores, y en 1552 por Carlos I. 

Enrique III de Castilla

El crecimiento de Valdemoro posibilitó, como hemos visto, convertirse en cabeza del sexmo homónimo y experimentar durante el siglo XIV un desarrollo económico generado por la obten­ción del villazgo, su ubicación en el camino real y la agricultura de cereal y viñedos, situación amenazada por los territorios circundantes: a la creación de Ciempozuelos a mediados del siglo XV con 60 pobladores de Valdemoro y otras partes hay que añadir la reducción de su término municipal, que se extendía hasta las riberas del Jarama, hechos que produjeron diversos ataques de los vecinos de la villa a dicho lugar de Ciempozuelos, además, los nuevos pobladores segovianos de los distintos quiñones y la presión de sus ganados y reducción de pastos provo­caron numerosos conflictos de Valdemoro en sus antiguos territorios (todavía llamados el sexmo de Valdemoro), apoyado por su nuevo señor, el arzobispo de Toledo, obteniendo sentencias favo­rables frente a Segovia en 1449, ratificadas en 1483, y sosteniendo pleitos en 1328, 1379 y 1420. En esta fecha de 1449 constituye una comunidad de pastos con Chinchón, Morata, Ciempozuelos, San Martin de la Vega, Seseña, Bayona (Titulcia) y Valdelaguna.

Durante el siglo XV se procedió a la venta de un importante conjunto de bienes pertene­cientes a los vecinos de Valdemoro por personas exentas de pechar (privilegio de no pagar tributos ni impuestos), disminuyendo los ingresos del Arzobispo de Toledo, que obligó en 1464 a limitar la venta de los bienes raíces de esta villa sólo a vecinos moradores y pecheros.

A pesar de estas continuas transferencias de propiedad y reducción de su término, Valdemoro era una villa rica debido a sus cosechas y pastos, lo que incitó a Isabel la Católica a solicitar cereales y vino para sus tropas a dicha villa en 1482.

Isabel la Católica









Música: Guillaume de Machaut: La Messe de Nostre Dame – Kyrie


La ocupación romana en Valdemoro


Imagen de portada del libro "Vides Monumenta Veterum - Madrid y su entorno en la época romana"
MUSEO ARQUEOLÓGICO REGIONAL

El vicus altoimperial
De la Ermita de Santiago.

En torno al siglo I y II d. C rondando el inicio de nues­tra era y aprovechando las ventajas ambientales y de geolocalización de lo que más tarde fue el paraje de la Ermita de Santiago se asentó un Vicus o zona de pro­ducción en ese emplazamiento, que mantenía su impor­tancia desde época prerromana (carpetana), de la que únicamente tenemos testimonios materiales cerámicos.

Se trata, hasta el momento, del mayor recurso arqueológico con que cuenta Valdemoro, del que sólo conocemos parte de su planta, puesto que no se ha llegado a excavar, y únicamente se ha realizado una limpieza inicial para valorar su entidad y potencialidad histórica, conservándose cubierta y protegida, como una "reserva arqueológica".

El vicus o aldea de Ermita de Santiago estaría forma­do por varias casas, con cimentaciones de zócalos de piedras, alzados de adobe y cubierta de tejas, divididas en varias estancias, con posibles espacios dedicados tanto a la agricultura y ganadería, como a actividades artesanales y/o industriales, como son la producción alfarera, de vino o aceite. Este emplazamiento mantuvo su pujanza hasta finales del siglo III, favorecido posi­blemente por su envidiable situación geográfica, junto a una vía de comunicación y próximo a una importante zona productora de sal (Salinas de Espartinas) que ha­ría que se mantuviera, incluso en su época de decaden­cia, hasta finales del siglo V.

Una zona industrial en una de las vías de comunicación de época romana. Hornos cerámicos, hornos de cal y áreas de procesado de materias primas. Un emporio comercial y productivo en torno al Arroyo de la Cañada.

Pileta para el procesado de vino y/o aceite

El vicus de la Ermita de Santiago desarrolló un un importante despliegue económico asociado a la producción de los elementos agrícolas e industriales constituyendo una importante área de producción tanto de materiales constructivos (cal), como de fabricación cerámica y de produc­tos agroalimentarios, como el vino y el aceite.

Se han identificado varias estructuras desti­nadas a la elaboración de vino y/o aceite, docu­mentándose, un torcularium, con la localización de varias piletas o plataformas de prensado y estancias en las que se cocía, salaba y perfu­maba el mosto. Igualmente hay evidencias de la existencia de varios hornos cerámicos, así como de áreas de vertidos de desechos de actividades alfareras, que demuestran la fabricación de vasijas en el yacimiento y posible comercio y/o intercambio con otras zonas de la península, como lo demuestran los sellos de térra Sigillata procedentes de talleres cerámicos de La Rioja hallados en el enclave.
Por otro lado, se han localizado hasta tres hornos de cal. La cal era uno de los materiales más importantes y trascendentes en el mundo romano. La existencia de los hornos de cal y la producción de elementos asociados a la cons­trucción es una actividad que resurgió a partir del mundo moderno, más de diez siglos después, y ha sido una de las principales actividades productivas de Valdemoro hasta casi entrado el último milenio.

Detalle del acceso a otro de los hornos de cal. Ermita de Santiago

De vicus a domus
La decadencia de la Ermita de Santiago a partir del siglo IV d.C.

Tras la crisis económica del siglo III después de Cristo, el modelo de producción centralizado cambia y se tiende a una diseminación de la actividad. Los grandes centros de producción dejan de ejercer un control territorial amplio y se establecen pequeñas ocu­paciones de menor intensidad. En Valdemoro, además de los restos romanos de la Ermita de Santiago, se han identificado restos de este periodo (siglos IV-V d. C) en El Colegio.

En el yacimiento de la Ermita de Santiago el vicus entra en decadencia, reduciéndose el tamaño de la ocupación y de la producción industrial. Tan solo quedan restos de actividad alfarera, que se mantiene tímidamente. Así, del gran vicus pasamos a una pequeña domus o casa donde, no obstante, siguen manteniéndose los cánones de comodidad y lujo delas residencias romanas. El edificio estaba organizado en torno a un atrio central o patio con un impluvium central (estanque cuadrangular donde se recogía el agua de lluvia) al que se abren una serie de estancias cuadrangulares, decoradas con pintura mural. Este tipo de estructuras comienzan a ser abundantes en el entorno rural de la meseta. En Pinto hay un enclave parecido en el yacimiento de la Indiana. Las áreas destinadas a la producción artesanal se desgajan de la zona doméstica y comienzan a aparecer, junto a la domus, pequeñas cabañas donde residen los operarios de la zona artesanal y agrícola.
La domus se abandonó de una forma rápida, como consecuencia de la inestabilidad económica generada por las invasiones bárbaras, que acentuaron la decadencia de la vía de comunicación como ruta comercial y se transformó en vía de penetración de los invasores.

Yacimiento Ermita de Santiago



Música: en la antigua roma

Fuente: Exposición Antes de Vallem Maurii 2019

Yacimientos Cerro Castillejo y Arroyo de las Espartinas



Cerro Castillejo
(UTM: 4446100 / 448600. 605-II).

Cerro situado muy próximo al casco urbano de Ciempozuelos. A pies del cerro discurre el arroyo de la Cañada. En la falda Sur del cerro, muy próximo al límite de Ciempozuelos y Valdemoro, sin que pueda afirmarse con certeza el lugar exacto, se descubrió en el mes de mayo del año 1894 una necrópolis campaniforme en el transcurso de los trabajos de construcción de la carretera de la Cuesta de la Reina a San Martín de la Vega. El yacimiento quedó destruido con la ejecución de las obras. Los trabajos de excavación se encargaron al señor Vives con el patrocinio de la Real Academia de la Historia. Se detectaron los famosos vasos campaniformes “de Ciempozuelos”. A partir de entonces el yacimiento ha sido utilizado como epónimo y por tanto es cita obligada en todos los estudios adscritos al Horizonte Campaniforme peninsular. La mayor parte de los materiales se encuentran en el Gabinete de Antigüedades de la Real Academia de la Historia: abundancia de cerámica, un punzón y un puñalito de cobre, varias lascas de sílex, restos óseos de animales y varios cráneos humanos. Un segundo lote de restos se conserva en el Museo Arqueológico Nacional y otro más reducido en el Museum für Völkerkunde de Berlín (BLASCO, C. et alié, 1998: pp. 5-74). Actualmente en la falda sur del cerro son visibles pequeños restos cerámicos adscritos en su mayor parte a la edad del Bronce.

Arroyo de las Espartinas
(UTM: 4450600 / 448700. 582-IV).

Situado junto al arroyo de las Espartinas, en su orilla derecha. Junto al límite con el término municipal de San Martín de la Vega y muy próximo a su núcleo urbano. Al Sur del yacimiento transcurre el camino viejo de Valdemoro a San Martín. En una extensa superficie son visibles restos de tejas y materiales cerámicos romanos y medievales. El arroyo de las Espartinas ha erosionado el borde septentrional del yacimiento dejando visibles restos de muros.


La Edad del Hierro

Tiempos de cambio, la evolución del poblamiento en El Colegio y El Caracol. El efecto climático. 


Asociado a un pequeño cambio climático, o incluso como consecuencia de ello, se produce una modificación de la ocupación y de los modos de vida en la transición de la edad del Bronce a la edad del Hierro. En un breve espacio de tiempo se pasó de un clima suave y semiseco a un episodio puntual de enfriamien­to y humedad, lo que debió de influir en la modificación del habitat. Se trasladaron las viviendas a lugares más elevados y menos inundables, como consecuencia de la mayor y creciente humedad ambiental; los habitantes de este periodo de cambios debieron de modificar sus tipos de vivienda, adecuándola a un uso mayor de los espacios interiores, debido a una disminución de la temperatura. Se pasó de pequeñas estructuras circu­lares en torno a un hogar o fuego central, de carácter semiabierto, a otras de mayores dimensiones y cu­biertas, con hogares o fuegos interiores (longhouse). Y sobre todo hubo modificaciones bruscas en el modelo de subsistencia; de una economía aún tendente a la re­colección se debió de pasar a otra eminentemente más productiva, que requería más mano de obra y mayor intensificación de la actividad.

Paralelamente se produce en este periodo el paso de viviendas perecederas, realizadas a base de postes de madera con cubierta vegetal, con formas de tendencia ovalada o circular, como las Longhouse de la primera edad del Hierro en El Colegio, a otras más perennes, don­de se empieza a utilizar un zócalo de piedras sobre el que se alza un muro vegetal y de adobe, en principio circular y ovalado (El Colegio), luego cuadrangular (El Caracol), y finalmente se llega a zócalos cuadrangulares con alzados de tapial y adobe a finales de la segunda edad del Hierro en el Colegio y posiblemente en Ermita de Santiago.




Fuente: Exposición Antes de Vallem Maurii 2019

Música: Edad de Hierro, KARNYX

La Edad de Bronce y la ocupación intensiva del territorio en torno al Arroyo de la Cañada.



Durante la Edad del Bronce se intensifica el hábitat en torno al arroyo de la Cañada, y más allá de él, junto al arroyo de la Villa (Yacimiento de El Colegio) en lo que hoy es el casco urbano de Valdemoro. En este periodo se produce una intensificación de las actividades agrícolas y quizá una mayor especialización de la producción, que se refleja en el aumento del número de estructuras de almacenamiento identificadas y que reflejan a su vez un aumento demográfico. A este periodo corresponden las primeras huellas de viviendas identificadas en Valdemoro, en el enclave de la Ermita de Santiago donde se ha identificado la huella de varios postes, que definen plantas de varias cabañas de tendencia circular u ovalada, un posible hogar central, paredes y cubiertas de materiales perecederos (ramajes y/o tapial), en torno a las cuales se desarrollaría la actividad diaria del poblado.

Alzado de la cabaña de la edad de Bronce

Alzado y esquema de cubierta

En el entorno de la Ermita de Santiago las primeras ocupaciones humanas de este período se instalan en el mismo emplazamiento que los grupos campaniformes en el yacimiento de La Calderona, mientras que, en momentos más avanzado de este periodo, ocupan espacios más alejados del cauce principal pero cercanos a manantiales de agua, como son los yacimientos de Valmor y Ermita de Santiago.







Fuente: Exposición Antes de Vallem Maurii 2019  
Música: Edad de Bronce - Abraham Cupeiro

Las primeras sociedades jerarquizadas

Entre el Calcolítico y el campaniforme, el Arroyo de la Cañada conocido internacionalmente.


 La  aparición de la metalurgia, junto al auge de nuevas sociedades más complejas y jerarquizadas, supuso una mayor especialización de las actividades, cuyo mayor reflejo es la aparición de enterramientos con ricos ajuares cerámico y/o metálicos. Este periodo se conoce en nuestro entorno como Campaniforme tipo Ciempozuelos. Este hallazgo tuvo lugar durante la construcción de  la carretera entre San Martín de la Vega y el Puente de la Reina, aunque su emplazamiento, sin embargo, se sitúa dentro del término municipal de Valdemoro.


Hasta hace poco los restos de este periodo estaban adscritos a contextos funerarios. Pero tanto en el arroyo de la Cañada, en el yacimiento de la Calderona, como en el yacimiento El Colegio, se han identificado estructuras de hábitat así como indicios de explotación de recursos naturales, asociados a una incipiente metalurgia.

El Arroyo de la Cañada

Eje que vertebra las vías de comunicación antiguas en valdemoro y lugar de ocupación del territorio. El arroyo de la Cañada constituye una excelente vía de comunicación que facilita las relaciones entre el valle del Tajo, la zona central de la región de Madrid y las zonas altas de la sierra. En torno a esta vía se asentaron durante más de tres milenios grupos humanos cuyas relaciones estaban basadas en el intercambio de las materias primas base de su actividad económica: cereales y sal de las zonas sureste de Madrid, granito y productos derivados de la ganadería en el área de la sierra. No es de extrañar que en el área delimitada por los arroyos de La Covatilla, La Cañada y la confluencia de éste con el Jarama, se concentren la mayor parte de los yacimientos arqueológicos conocidos de Valdemoro.






Fuente: Exposición Antes de Vallem Maurii 2019  

Música: Prima Nocta

Los primeros Grupos productores.


Alrededor del IV milenio antes de nuestra era se tienen evidencias del primer grupo humano asentado en Valdemoro. Se localiza en las proximidades del arroyo de la Cañada, en torno al paraje de la Ermita de Santiago, junto a un pequeño manantial de agua. Esta zona sera ocupada posteriormente a lo largo de todos los periodos históricos.

Este grupo seminómada basaría su subsistencia en una incipiente agricultura intensiva que, tras agotar los terrenos cultivados, buscarían otras zonas fértiles donde poder asentarse. Vivieron en pequeños asentamientos con casas construidas con materiales perecederos, que no dejan huella, salvo los orificios de poste. Guardaban los alimentos y/o excedentes de producción en estructuras subterráneas o silos y en grandes recipientes de los que se han conservado gran numero de fragmentos ceramicos, asi como de vasijas de cocina y herramientas fabricadas en sílex de las que hemos podido recuperar una muestra significativa.







Fuente: Exposición "Antes de Vallem Maurii"  2019 

Sonido: Canto de los Pájaros al Amanecer: Sonidos de la Naturaleza