Valdemoro del siglo XI al XV


Alfonso VI de León

Su toponímico ha proporcionado diversas teorías, poco consistentes, sobre el nacimiento de la villa. Lo más probable es que provenga de la política repobladora posterior a la Reconquista, aunque el término estaría seguramente poblado en época musulmana, como parecen indicar diversos restos localizados cerca del núcleo urbano.

Alfonso VIII de Castilla

Tras la reconquista de la zona a finales del siglo XI por Alfonso VI se produce una donación del término de Valdemoro a la Ciudad y Tierra de Segovia, por lo tanto, los primeros pobladores de este territorio serían segovianos. En 1208 Alfonso VIII, en la donación de Bayona (Titulcia en la actualidad) a Segovia, otorga a dicha ciudad la cañada de Alcorcón a Valdemoro.

Fernando III el Santo

En 1239 Fernando III acude a Valdemoro ante el litigio entre Madrid y Segovia por una serie de términos entre los que se encon­traba dicho lugar perteneciente a Segovia, junto a Seseña, Gózquez, San Esteban y Alvende, más otros de Madrid. Se amojonaron dichos términos y Valdemoro siguió en la jurisdicción de Segovia, confirmada en 1273 por Alfonso X. Su impor­tancia dentro de las posesiones de la ciudad segoviana en la Transierra la convierte en cabeza de sexmo, el denominado sexmo de Valdemoro. 

Alfonso X el Sabio

A comienzos del siglo XIV, en 1300, es elevada a villa de por sí, pero en 1314 el infante D. Juan Manuel dona las rentas y tributos reales de la aldea de Valdemoro, los mismos que poseía el rey Fernando IV, pasando a formar parte de los beneficios de la Orden de Calatrava. De nuevo mudó de manos, pues en 1344 Alfonso XI cambió Bayona y Valdemoro, con Capilla, por otros tres términos. Seis años más tarde el Adelantado Mayor de Castilla D. Hernán Pérez de Portocarrero, también llamado Juan Puerto Carrero, paga a Alfonso XI 180.000 mrs. para comprarle Pinto, Valdemoro y Morata, constituyéndose en el primer señor de Valdemoro. 

Alfonso XI el Justiciero

Se le eximió a la población a finales del siglo XIV del pago de diversos impuestos, haciéndose de nuevo villa de por si y donada a los arzobispos de Toledo como villa do abadengo (sólo con su término, quedando el resto del sexmo bajo la jurisdicción segoviana), confirmado en 1393 por Enrique III, con los mismos privilegios anteriores, y en 1552 por Carlos I. 

Enrique III de Castilla

El crecimiento de Valdemoro posibilitó, como hemos visto, convertirse en cabeza del sexmo homónimo y experimentar durante el siglo XIV un desarrollo económico generado por la obten­ción del villazgo, su ubicación en el camino real y la agricultura de cereal y viñedos, situación amenazada por los territorios circundantes: a la creación de Ciempozuelos a mediados del siglo XV con 60 pobladores de Valdemoro y otras partes hay que añadir la reducción de su término municipal, que se extendía hasta las riberas del Jarama, hechos que produjeron diversos ataques de los vecinos de la villa a dicho lugar de Ciempozuelos, además, los nuevos pobladores segovianos de los distintos quiñones y la presión de sus ganados y reducción de pastos provo­caron numerosos conflictos de Valdemoro en sus antiguos territorios (todavía llamados el sexmo de Valdemoro), apoyado por su nuevo señor, el arzobispo de Toledo, obteniendo sentencias favo­rables frente a Segovia en 1449, ratificadas en 1483, y sosteniendo pleitos en 1328, 1379 y 1420. En esta fecha de 1449 constituye una comunidad de pastos con Chinchón, Morata, Ciempozuelos, San Martin de la Vega, Seseña, Bayona (Titulcia) y Valdelaguna.

Durante el siglo XV se procedió a la venta de un importante conjunto de bienes pertene­cientes a los vecinos de Valdemoro por personas exentas de pechar (privilegio de no pagar tributos ni impuestos), disminuyendo los ingresos del Arzobispo de Toledo, que obligó en 1464 a limitar la venta de los bienes raíces de esta villa sólo a vecinos moradores y pecheros.

A pesar de estas continuas transferencias de propiedad y reducción de su término, Valdemoro era una villa rica debido a sus cosechas y pastos, lo que incitó a Isabel la Católica a solicitar cereales y vino para sus tropas a dicha villa en 1482.

Isabel la Católica












La ocupación romana en Valdemoro

Imagen de portada del libro "Vides Monumenta Veterum - Madrid y su entorno en la época romana"
MUSEO ARQUEOLÓGICO REGIONAL

El vicus altoimperial
De la Ermita de Santiago.

En torno al siglo I y II d. C rondando el inicio de nues­tra era y aprovechando las ventajas ambientales y de geolocalización de lo que más tarde fue el paraje de la Ermita de Santiago se asentó un Vicus o zona de pro­ducción en ese emplazamiento, que mantenía su impor­tancia desde época prerromana (carpetana), de la que únicamente tenemos testimonios materiales cerámicos.

Se trata, hasta el momento, del mayor recurso arqueológico con que cuenta Valdemoro, del que sólo conocemos parte de su planta, puesto que no se ha llegado a excavar, y únicamente se ha realizado una limpieza inicial para valorar su entidad y potencialidad histórica, conservándose cubierta y protegida, como una "reserva arqueológica".

El vicus o aldea de Ermita de Santiago estaría forma­do por varias casas, con cimentaciones de zócalos de piedras, alzados de adobe y cubierta de tejas, divididas en varias estancias, con posibles espacios dedicados tanto a la agricultura y ganadería, como a actividades artesanales y/o industriales, como son la producción alfarera, de vino o aceite. Este emplazamiento mantuvo su pujanza hasta finales del siglo III, favorecido posi­blemente por su envidiable situación geográfica, junto a una vía de comunicación y próximo a una importante zona productora de sal (Salinas de Espartinas) que ha­ría que se mantuviera, incluso en su época de decaden­cia, hasta finales del siglo V.

Una zona industrial en una de las vías de comunicación de época romana. Hornos cerámicos, hornos de cal y áreas de procesado de materias primas. Un emporio comercial y productivo en torno al Arroyo de la Cañada.

Pileta para el procesado de vino y/o aceite

El vicus de la Ermita de Santiago desarrolló un un importante despliegue económico asociado a la producción de los elementos agrícolas e industriales constituyendo una importante área de producción tanto de materiales constructivos (cal), como de fabricación cerámica y de produc­tos agroalimentarios, como el vino y el aceite.

Se han identificado varias estructuras desti­nadas a la elaboración de vino y/o aceite, docu­mentándose, un torcularium, con la localización de varias piletas o plataformas de prensado y estancias en las que se cocía, salaba y perfu­maba el mosto. Igualmente hay evidencias de la existencia de varios hornos cerámicos, así como de áreas de vertidos de desechos de actividades alfareras, que demuestran la fabricación de vasijas en el yacimiento y posible comercio y/o intercambio con otras zonas de la península, como lo demuestran los sellos de térra Sigillata procedentes de talleres cerámicos de La Rioja hallados en el enclave.
Por otro lado, se han localizado hasta tres hornos de cal. La cal era uno de los materiales más importantes y trascendentes en el mundo romano. La existencia de los hornos de cal y la producción de elementos asociados a la cons­trucción es una actividad que resurgió a partir del mundo moderno, más de diez siglos después, y ha sido una de las principales actividades productivas de Valdemoro hasta casi entrado el último milenio.

Detalle del acceso a otro de los hornos de cal. Ermita de Santiago

De vicus a domus
La decadencia de la Ermita de Santiago a partir del siglo IV d.C.

Tras la crisis económica del siglo III después de Cristo, el modelo de producción centralizado cambia y se tiende a una diseminación de la actividad. Los grandes centros de producción dejan de ejercer un control territorial amplio y se establecen pequeñas ocu­paciones de menor intensidad. En Valdemoro, además de los restos romanos de la Ermita de Santiago, se han identificado restos de este periodo (siglos IV-V d. C) en El Colegio.

En el yacimiento de la Ermita de Santiago el vicus entra en decadencia, reduciéndose el tamaño de la ocupación y de la producción industrial. Tan solo quedan restos de actividad alfarera, que se mantiene tímidamente. Así, del gran vicus pasamos a una pequeña domus o casa donde, no obstante, siguen manteniéndose los cánones de comodidad y lujo delas residencias romanas. El edificio estaba organizado en torno a un atrio central o patio con un impluvium central (estanque cuadrangular donde se recogía el agua de lluvia) al que se abren una serie de estancias cuadrangulares, decoradas con pintura mural. Este tipo de estructuras comienzan a ser abundantes en el entorno rural de la meseta. En Pinto hay un enclave parecido en el yacimiento de la Indiana. Las áreas destinadas a la producción artesanal se desgajan de la zona doméstica y comienzan a aparecer, junto a la domus, pequeñas cabañas donde residen los operarios de la zona artesanal y agrícola.
La domus se abandonó de una forma rápida, como consecuencia de la inestabilidad económica generada por las invasiones bárbaras, que acentuaron la decadencia de la vía de comunicación como ruta comercial y se transformó en vía de penetración de los invasores.

Yacimiento Ermita de Santiago




Fuente: Exposición Antes de Vallem Maurii 2019

Yacimientos Cerro Castillejo y Arroyo de las Espartinas



Cerro Castillejo
(UTM: 4446100 / 448600. 605-II).

Cerro situado muy próximo al casco urbano de Ciempozuelos. A pies del cerro discurre el arroyo de la Cañada. En la falda Sur del cerro, muy próximo al límite de Ciempozuelos y Valdemoro, sin que pueda afirmarse con certeza el lugar exacto, se descubrió en el mes de mayo del año 1894 una necrópolis campaniforme en el transcurso de los trabajos de construcción de la carretera de la Cuesta de la Reina a San Martín de la Vega. El yacimiento quedó destruido con la ejecución de las obras. Los trabajos de excavación se encargaron al señor Vives con el patrocinio de la Real Academia de la Historia. Se detectaron los famosos vasos campaniformes “de Ciempozuelos”. A partir de entonces el yacimiento ha sido utilizado como epónimo y por tanto es cita obligada en todos los estudios adscritos al Horizonte Campaniforme peninsular. La mayor parte de los materiales se encuentran en el Gabinete de Antigüedades de la Real Academia de la Historia: abundancia de cerámica, un punzón y un puñalito de cobre, varias lascas de sílex, restos óseos de animales y varios cráneos humanos. Un segundo lote de restos se conserva en el Museo Arqueológico Nacional y otro más reducido en el Museum für Völkerkunde de Berlín (BLASCO, C. et alié, 1998: pp. 5-74). Actualmente en la falda sur del cerro son visibles pequeños restos cerámicos adscritos en su mayor parte a la edad del Bronce.

Arroyo de las Espartinas
(UTM: 4450600 / 448700. 582-IV).

Situado junto al arroyo de las Espartinas, en su orilla derecha. Junto al límite con el término municipal de San Martín de la Vega y muy próximo a su núcleo urbano. Al Sur del yacimiento transcurre el camino viejo de Valdemoro a San Martín. En una extensa superficie son visibles restos de tejas y materiales cerámicos romanos y medievales. El arroyo de las Espartinas ha erosionado el borde septentrional del yacimiento dejando visibles restos de muros.


La Edad del Hierro

Tiempos de cambio, la evolución del poblamiento en El Colegio y El Caracol. El efecto climático. 


Asociado a un pequeño cambio climático, o incluso como consecuencia de ello, se produce una modificación de la ocupación y de los modos de vida en la transición de la edad del Bronce a la edad del Hierro. En un breve espacio de tiempo se pasó de un clima suave y semiseco a un episodio puntual de enfriamien­to y humedad, lo que debió de influir en la modificación del habitat. Se trasladaron las viviendas a lugares más elevados y menos inundables, como consecuencia de la mayor y creciente humedad ambiental; los habitantes de este periodo de cambios debieron de modificar sus tipos de vivienda, adecuándola a un uso mayor de los espacios interiores, debido a una disminución de la temperatura. Se pasó de pequeñas estructuras circu­lares en torno a un hogar o fuego central, de carácter semiabierto, a otras de mayores dimensiones y cu­biertas, con hogares o fuegos interiores (longhouse). Y sobre todo hubo modificaciones bruscas en el modelo de subsistencia; de una economía aún tendente a la re­colección se debió de pasar a otra eminentemente más productiva, que requería más mano de obra y mayor intensificación de la actividad.

Paralelamente se produce en este periodo el paso de viviendas perecederas, realizadas a base de postes de madera con cubierta vegetal, con formas de tendencia ovalada o circular, como las Longhouse de la primera edad del Hierro en El Colegio, a otras más perennes, don­de se empieza a utilizar un zócalo de piedras sobre el que se alza un muro vegetal y de adobe, en principio circular y ovalado (El Colegio), luego cuadrangular (El Caracol), y finalmente se llega a zócalos cuadrangulares con alzados de tapial y adobe a finales de la segunda edad del Hierro en el Colegio y posiblemente en Ermita de Santiago.




Fuente: Exposición Antes de Vallem Maurii 2019

La Edad de Bronce y la ocupación intensiva del territorio en torno al Arroyo de la Cañada.



Durante la Edad del Bronce se intensifica el hábitat en torno al arroyo de la Cañada, y más allá de él, junto al arroyo de la Villa (Yacimiento de El Colegio) en lo que hoy es el casco urbano de Valdemoro. En este periodo se produce una intensificación de las actividades agrícolas y quizá una mayor especialización de la producción, que se refleja en el aumento del número de estructuras de almacenamiento identificadas y que reflejan a su vez un aumento demográfico. A este periodo corresponden las primeras huellas de viviendas identificadas en Valdemoro, en el enclave de la Ermita de Santiago donde se ha identificado la huella de varios postes, que definen plantas de varias cabañas de tendencia circular u ovalada, un posible hogar central, paredes y cubiertas de materiales perecederos (ramajes y/o tapial), en torno a las cuales se desarrollaría la actividad diaria del poblado.

Alzado de la cabaña de la edad de Bronce

Alzado y esquema de cubierta

En el entorno de la Ermita de Santiago las primeras ocupaciones humanas de este período se instalan en el mismo emplazamiento que los grupos campaniformes en el yacimiento de La Calderona, mientras que, en momentos más avanzado de este periodo, ocupan espacios más alejados del cauce principal pero cercanos a manantiales de agua, como son los yacimientos de Valmor y Ermita de Santiago.







Fuente: Exposición Antes de Vallem Maurii 2019

Las primeras sociedades jerarquizadas

Entre el Calcolítico y el campaniforme, el Arroyo de la Cañada conocido internacionalmente.


 La  aparición de la metalurgia, junto al auge de nuevas sociedades más complejas y jerarquizadas, supuso una mayor especialización de las actividades, cuyo mayor reflejo es la aparición de enterramientos con ricos ajuares cerámico y/o metálicos. Este periodo se conoce en nuestro entorno como Campaniforme tipo Ciempozuelos. Este hallazgo tuvo lugar durante la construcción de  la carretera entre San Martín de la Vega y el Puente de la Reina, aunque su emplazamiento, sin embargo, se sitúa dentro del término municipal de Valdemoro.


Hasta hace poco los restos de este periodo estaban adscritos a contextos funerarios. Pero tanto en el arroyo de la Cañada, en el yacimiento de la Calderona, como en el yacimiento El Colegio, se han identificado estructuras de hábitat así como indicios de explotación de recursos naturales, asociados a una incipiente metalurgia.

El Arroyo de la Cañada

Eje que vertebra las vías de comunicación antiguas en valdemoro y lugar de ocupación del territorio. El arroyo de la Cañada constituye una excelente vía de comunicación que facilita las relaciones entre el valle del Tajo, la zona central de la región de Madrid y las zonas altas de la sierra. En torno a esta vía se asentaron durante más de tres milenios grupos humanos cuyas relaciones estaban basadas en el intercambio de las materias primas base de su actividad económica: cereales y sal de las zonas sureste de Madrid, granito y productos derivados de la ganadería en el área de la sierra. No es de extrañar que en el área delimitada por los arroyos de La Covatilla, La Cañada y la confluencia de éste con el Jarama, se concentren la mayor parte de los yacimientos arqueológicos conocidos de Valdemoro.






Fuente: Exposición Antes de Vallem Maurii 2019

Los primeros Grupos productores.


Alrededor del IV milenio antes de nuestra era se tienen evidencias del primer grupo humano asentado en Valdemoro. Se localiza en las proximidades del arroyo de la Cañada, en torno al paraje de la Ermita de Santiago, junto a un pequeño manantial de agua. Esta zona sera ocupada posteriormente a lo largo de todos los periodos históricos.

Este grupo seminómada basaría su subsistencia en una incipiente agricultura intensiva que, tras agotar los terrenos cultivados, buscarían otras zonas fértiles donde poder asentarse. Vivieron en pequeños asentamientos con casas construidas con materiales perecederos, que no dejan huella, salvo los orificios de poste. Guardaban los alimentos y/o excedentes de producción en estructuras subterráneas o silos y en grandes recipientes de los que se han conservado gran numero de fragmentos ceramicos, asi como de vasijas de cocina y herramientas fabricadas en sílex de las que hemos podido recuperar una muestra significativa.







Fuente: Exposición "Antes de Vallem Maurii"  2019 

Vallem Maurii - Vallem Maurus



El 12 de diciembre de 1208, en un privilegio dado por el rey Alfonso VIII, se marcaban las tierras limítrofes entre la ciudad de Segovia, Toledo, Madrid, Olmos y Alamín. Este documento es conocido como "Privilegio de la Bolsilla" y en uno de los anexos del mismo se establece:

"Dono etiam uobis illam cannadam de Alcorcon usque vallem Maurii unum miliarium in amplo...".
"Os doy tambien la cañada de Alcorcón a Valdemoro, con una milla de ancho..."

Podemos concluir que en ese momento Vallem Maurii (Vallem Maurus) es como se conocía a Valdemoro.


Desde esa fecha, parte de la Historia de nuestro municipio puede ser investigada a través de las fuentes escritas, aunque la Historia de Valdemoro se remonta unos cuatro milenios más atrás. No tenemos documentos que nos desvelen gran parte de todo ese momento, pero tenemos los indicios que nos ofrece la arqueología.

Los siguientes capítulos tratan de ese periodo que comprende más de tres cuartas partes de la historia de nuestro termino municipal: antes de la fundación de nuestra villa, antes de que apareciese ninguna referencia escrita sobre Valdemoro......antes de Vallem Maurii.




Fuente: Exposición "Antes de Vallem Maurii"  2019 

Cosme III de Médici en Valdemoro (1668)




Retrato de Cosme III de Médici por Jan Frans van Douven

El príncipe Cósimo de Toscana (1642-1723), fue hijo de Fernando II de Médici Gran Duque de Tosacana y de Victoria della Rovere. Su padre, persona interesada en la ciencia y la literatura, habría deseado dar a su hijo una educación laica y científica, pero cedió a las presiones de su esposa. Cosme desarrolló de hecho un carácter extremadamente beato y muy religioso. Desde joven rechazó todos los pasatiempos y divertimentos de sus coetáneos (la caza, el teatro, la equitación y las mujeres). No obstante, no fue inmune a los intereses científicos, que caracterizaron a toda la rama gran ducal de los Médici. En particular, se interesó por las ciencias naturales, la botánica y la zoología

Cosme III de Médici, decidió al final de 1668 hacer un largo viaje para acercarse a los mayores poderes de Europa. Partió de Florencia, capital del Gran Ducado de Toscana, acompañado de un grupo de 27 personas, formado por distinguidos intelectuales y nobles, junto a: sirvientes, mayordomos, cocineros, doctor, administrador, contable, confesor, etc, si bien en el transcurso del viaje fueron aumentados hasta treinta y nueve, teniendo como origen diversos lugares: Madrid, Lisboa, Inglaterra y París.


Desde las memorias del viaje hecho por España por el príncipe Cosme, recolectadas por el marqués Filippo Corsini (Manuscrito de la Biblioteca del Príncipe T. Corsini en Florencia), he creído interesante extraer a su vez la referencia escrita sobre Valdemoro, a su paso del príncipe y su séquito por la villa. 

La fecha de partida fue el 18 de septiembre de 1668. Tras despedirse de su padre, embarca en Liborno, en una galera toscana con la que fue bordeando la costa ligur y después la francesa, hasta el golfo de León y la frontera española. Tras fondear en varios puertos, el día 29 avistaban Barcelona, meta del viaje marítimo y punto de arranque para el recorrido por el interior de la Península.


En la mañana del 25 de Noviembre, partiendo de Madrid pone rumbo a Valdemoro,

....... "Después de recibir diferentes obsequios de varios caballeros italianos, que le desearon buen viaje subió a la carroza del caballero de Castiglione y salió por la puerta de Santa Bárbara entrando por el Prado en Madrid, para salir por la puerta de Atocha. 


Aquí se despidieron el caballero Vieri y el señor secretario Amoni, poniendo Su Alteza rumbo a Valdemoro, lugar grande del duque de Cardona, situado a cuatro leguas de Madrid: la primera mitad de este camino se puede decir que es casi todo llano, es completamente raso, y a los lados se ve un terreno fértil, cultivado en su mayor parte por trigo. La otra mitad, dejando la carretera en llano, se eleva por ambos lados en suavísimas colinitas, todas ellas cubiertas de viñedos dispuestos en forma extraordinariamente regular, con las vides en hileras derechísimas a igual distancia unas de otras. Las vides están dispuestas como en el resto de España visto hasta aquí; esto es, dejándolas crecer altas como una media braza del suelo; sólo difieren en que habiendo sido podadas más veces, se han hecho tan gruesas, que aparecen troncos mochos de pequeñas encinas y no vides. A poco más de una legua de Madrid, se pasó por un lugarejo llamado Villaverde, que es del rey, y algo más allá, por otro lugar un poco mayor llamado Pinto, del marqués de Caracena. 


Vista panorámica de Valdemoro en 1668, 
dibujo realizado por Pier Maria Baldi durante el viaje.

VALDEMORO. 


Valdemoro es, como se ha dicho, un lugar muy grande. Las casas, sin embargo, son, en gran parte, como en el resto de Castilla: con un armazón de vigas rellena de tierra, hacen aquellos arcos al revés de mampostería, como según se dijo acostumbran en Aragón. Viniendo de Madrid, Valdemoro aparece en el fondo de un valle; pero al salir se presenta noblemente levantado sobre el camino real. Nada más llegar, a las cinco de la tarde, Su Alteza se dio un paseo hasta la iglesia de las Carmelitas, que junto con todo el convento es una muy buena construcción. Desde allí regresó a su casa, y cenó en privado para después ir a descansar. 


Al amanecer, con viento y con amenaza de nieve, después de haber escuchado la misa en Las Carmelitas, se inició este día 26 el camino a Aranjuez, jardín real a siete leguas largas de Madrid. El paisaje desde Valdemoro hasta él es siempre desigual. Los cultivos en cuanto alcanzaba la vista por todos lados, fue semejante a la del día precedente, fuera de que en diversos lugares se ven interrumpidas las viñas por bellísimos olivares.".......... 









Lavadero Municipal.



Antigua vista de la Fuente y lavadero

En Valdemoro existían tradicionalmente tres fuentes: la de la Piña o el Carmen, más antigua, la de la Villa o Nueva y la del Pozobueno o Pozo Bueno, ya del siglo XIX. La relativa lejanía de la fuente de la Villa y el desnivel existente hacían más concurrida la fuente de la Pina, de menor tamaño y caudal.

Vista de la Fuente de la Villa, con la Iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción al fondo.

Detrás de la Fuente de la Villa se localiza el Lavadero Municipal, construido a finales del siglo XIX por orden de la Corporación municipal para dar a los ciudadanos un lugar higiénico donde lavar la ropa a resguardo de la intemperie. El agua para la colada provenía de la Fuente de la Villa, donde se había construido un pilón para abrevadero de los animales y al que comenzaron a acudir las lavanderas, lo que propició la construcción del Lavadero.

Los pilones del lavadero, a una cota inferior que la fuente de la Villa, se cubrieron entre 1896 y 1898 permitiendo el paso del agua desde el abrevadero de ganados. 

Las continuas quejas del vecindario por el estado del único lavadero de Valdemoro a finales del siglo XIX, formalizado con un simple cerra­miento de una pequeña pared sin puertas y con un estado perentorio de los propios pilones, apremió al Ayuntamiento a proceder a su cubri­ción. En 1897, con escaso dinero en las arcas municipales, comenzaron a levantarse las paredes y llevarse a efecto la techumbre con tabla machihembrada y teja plana; un año después se ponía piso de piedra y se cerraban dos huecos de puertas que miran a poniente y las ventanas, entre otras obras, para finalizar los lavaderos.

Actual vista de la Fuente y lavadero

Es un interesante edificio de ladrillo visto con cajas de mampostería al modo del aparejo toledano reforzado con esqui­nales de machones de ladrillo y recercado de huecos del mismo material dispuesto a sardinel en los arcos. Tiene grandes ventanales, dada su función original, y cuatro puertas de madera con arcos de medio punto acristalados; una banda perimetral horizontal recorre todo el edificio con las cerchas metálicas vistas y celosías de madera que permitían la ventilación del interior. La cubierta es a dos aguas con estructura de madera y leja plana, con canecillos vistos al exterior y elemento decorativo de madera con festones corno remate de coronación.

Por el tratamiento de sus fachadas y elementos ornamentales de estilo ecléctico de finales del siglo XIX se encuentra conectado estilísticamente con El Juncarejo, el convento de San Nicolás y la estación de ferrocarril.

El antiguo lavadero fue utilizado como parque de bomberos y almacén del Ayuntamiento y posteriormente usado como Aula de Danza. Se rehabilitó como Gimnasio Municipal a partir de un proyecto del año 1989 redactado por Cristina de Roda Carvajal para la Dirección General de Arquitectura de la Consejería de Política Territorial. Ese mismo año se realizó el Proyecto de Remodelación de Espacio Público de la Fuente de la Villa de Valdemoro por el Servicio de Ordenación de Espacios Públicos de la misma dirección y consejería. 

Interior del edificio

Según su función se requería un espacio de vestuarios y aseos que no podía incluirse en su volumen edifi­cado dada su protección, por lo que se decide hacer un sótano semienterrado aprovechando el desnivel del terreno. Este nivel se comunica con el original mediante el elemento más caracterís­tico de la reforma: el volumen de la escalera adosado en la fachada sur del edificio original, diseñado con cuidado y discreción. Se recuperan las cuatro puertas primitivas, se demuelen los cobertizos de la zona oriental y se cierran los huecos de ventilación superior con carpinterías fijas.



El entorno se remodeló a continuación bajo proyecto del mismo técnico, que eliminó la calle que dividía la isleta e incorporó ésta al diseño, compuesto de un pequeño espacio ajardinado, una plaza de acceso al edificio y otro ámbito dife­renciado para la fuente.





Fuentes:

Archivo Municipal de Valdemoro. Sig. L-380. Libro de acuerdos de la Junta Municipal de Asociados. 1891-1900. Acuerdo de la sesión de 22 de septiembre de 1896.

Archivo Municipal de Valdemoro. Sig. L-410. Libro de acuerdos del Pleno Municipal, 1896-1899. Acuerdos de las sesiones de 31 de marzo. 26 de mayo, 1 de noviembre de 1897; 14 de septiembre, 7 y 20 de noviembre de 1898. Archivo Central de la Consejería de Obras Públicas, Urbanismo y Transporte: Proyecto de Rehabilitación de Lavadero para Gimnasio Municipal, Valdemoro. Dirección General de Arquitectura de la Consejería de Política Territorial, 1989. Arq. Cristina de Roda Carvajal.

Archivo Central de la Consejería de Obras Públicas, Urbanismo y Transporte: Proyecto de Remode­lación de Espacio Público de la Fuente de la Villa de Valdemoro por el Servicio de Ordenación de Espacios Públicos, Dirección General de Arquitectura de la Consejería de Política Territorial, 1989. Arq. Cristina de Roda Carvajal.