El 9 de febrero de 1851 se puso en marcha el trazado férreo entre Madrid y Aranjuez. Valdemoro fue elegida como una de las paradas intermedias, en el km. 28 del recorrido. Desde entonces el ferrocarril ha formado parte importante de la historia del municipio, dejando interesantes imágenes representativas de estos 175 años.
Historia de Valdemoro
175 años de trenes en valdemoro
El 9 de febrero de 1851 se puso en marcha el trazado férreo entre Madrid y Aranjuez. Valdemoro fue elegida como una de las paradas intermedias, en el km. 28 del recorrido. Desde entonces el ferrocarril ha formado parte importante de la historia del municipio, dejando interesantes imágenes representativas de estos 175 años.
María Teresa Junquera Ibrán
Jerónimo Ibrán fue uno de nuestros grandes hombres. Aunque había nacido en Mataró (Barcelona), se le considera mierense de adopción. Numa Guilhou lo vio claro cuando le confió la dirección técnica y administrativa de su fábrica y que su hijo era incapaz de asumir. Gracias a su trabajo y a su ingenio el negocio no solo superó sus dificultades, sino que se convirtió en un ejemplo de lo ahora se llama I+D, abordando las construcciones metálicas con aplicación a puentes y vigas armadas con la tecnología más moderna de su época. Fue también un eficaz director de la Escuela de Capataces de Minas y de los Ferrocarriles Económicos de Asturias y consejero de las empresas más importantes de Asturias.
Menos conocida es su vida personal, pero encontré con una sorpresa en la figura de una de sus nietas: María Teresa Junquera Ibrán, a la que poco se conoce en Valdemoro y sobre la que he encontrado una biografía digna de reseñar en este blog.
María Teresa Junquera Ibrán nace el 1 de octubre de 1890 en La Rebollada, parroquia del concejo de Mieres, en Asturias.
Sus padres, Buenaventura Junquera Domínguez y María Ibrán Cónsul (hija de Jerónimo), tuvieron seis hijos. La primera fue una niña llamada María Teresa, que nació en La Rebollada en abril de 1889 y falleció en diciembre del mismo año. Para recordarla, siguiendo una costumbre que antes era muy corriente, su hermana, que llegó al mundo en octubre de 1890, fue bautizada con su mismo nombre: María Teresa Junquera Ibrán.
Ella tuvo más suerte y una larga vida, 91 años, lo que la permitió asistir a todos los acontecimientos interesantes de la historia del siglo XX español e incluso ser protagonista de algunos, demostrando siempre un interés por la cultura y un carácter liberal y moderno que heredó tanto de sus padres como de sus abuelos, haciéndola destacar en un ambiente donde el respeto a los derechos de la mujer aún estaba muy lejos.
Buenaventura, el padre de María Teresa, fue secretario del Consejo de Administración de Fábrica de Mieres, lo que le permitió vivir como Jerónimo Ibrán en una de las casas construidas en La Rebollada para sus empleados técnicos y directivos. Después, la familia se trasladó a Oviedo.
Teresa siempre sintió inclinación por la medicina, pero matricularse en un Facultad era una pretensión casi imposible en la primera década del siglo para una mujer española, por lo que en un principio se tuvo que conformar con obtener el título de enfermera, aunque como contaba con el apoyo moral y económico de su familia, lo hizo en 1911 en una de las mejores escuelas europeas del momento, la de Bayona, aprovechando que allí vivía su tía Catalina Ibrán.
Entonces no hacían falta más estudios para acceder a la enfermería y podía haber cerrado aquí su curriculum, pero no se conformó. En 1917 obtuvo su bachiller en Oviedo y un año más tarde ya trabajaba -de nuevo en Francia- en el Hospital Val de Grâce de París.
Entretanto, las cosas ya habían empezado a cambiar para las jóvenes españolas y por fin en 1920 pudo empezar también en Oviedo los estudios de Medicina y Cirugía, que concluyó en el hospital madrileño de San Carlos en una promoción de la que formaron parte otras cinco mujeres. Allí empezó también su doctorado y siguiendo su empeño por reivindicar la dignidad del trabajo femenino fue fundadora y vicesecretaria de la Asociación de Médicas españolas desde sus inicios en 1928 hasta 1936.
Una de las experiencias que la marcaron profesionalmente llegó con su estancia en Londres, en 1926, donde conoció las técnicas más modernas de enfermería y completó su formación con el director de la Escuela Nacional de Puericultura Enrique Suñer. En Inglaterra pudo ver a la vez los métodos de Florence Nightingale en el Hospital de St. Thomas, que en 1929 quiso aplicar cuando fue nombrada subdirectora de la Escuela de Enfermería, recién inaugurada en la Casa de Salud de Valdecilla.
Para acceder al sistema inglés se exigían unos requisitos mínimos: buen aspecto, buena conducta, buenos modales y saber leer y escribir. La formación se desarrollaba en tres años bajo régimen de internado, con prácticas diarias en un centro hospitalario y siguiendo un programa teórico que incluía materias médicas y de laboratorio. El intento de María Teresa fracasó en España al no recibir ningún apoyo: las alumnas de Valdecilla eran maltratadas e insultadas por las instructoras y tanto el director como la marquesa de Pelayo, benefactora de la institución, boicotearon el plan de estudios al considerarlo demasiado progresista.
En junio de 1930, las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paul sustituyeron en la administración del hospital a María Teresa y poco más tarde, desencantada, regresó a Oviedo para atender a su madre enferma y abrir una consulta de pediatría junto a Matutina Rodríguez Álvarez, una compañera de promoción con la que mantuvo siempre una gran amistad.
En la capital de Asturias las dos vivieron los acontecimientos revolucionarios de octubre de 1934, donde Teresa prestó sus servicios a los heridos sin hacer distinciones entre los bandos; al año siguiente, tras la muerte de su padre, fue nombrada por José Giner directora del Orfanato de El Pardo, en Madrid, y en este puesto vivió la Guerra Civil, aceptando junto a sus niños a huéspedes tan diferentes como un grupo de seminaristas y otro de hijos de brigadistas internacionales.
En 1937 se fué a Francia donde siguió cuidando a los niños refugiados y estuvo en París hasta que la ocupación nazi la empujó de nuevo hasta Madrid. Allí compró en 1952 una casa con finca en Valdemoro, abandonando para siempre la medicina para vivir junto a su hermana María Jesús y su cuñado Santiago, dedicándose a los trabajos del campo y sin perder nunca el contacto con Matutina Rodríguez y su marido Antonio Martínez Torner, quien también era pediatra.
María Teresa Junquera Ibrán murió en Valdemoro en diciembre de 1981, dejando huella en la historia de la enfermería española.
Fuentes:
- Ernesto Burgos - Historiador
- elblogdeacebedo.blogspot.com
18 de marzo de 2026 - Valdemoro deja de ser el único municipio madrileño sin bandera
El Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid aprobó, el 18 de marzo de 2026, autorizar al Ayuntamiento de Valdemoro la adopción de una bandera municipal oficial y la modificación de su escudo heráldico.
El municipio, cuya primera referencia documental se remonta al siglo XII, carecía hasta ahora de bandera oficial. Por este motivo, la entidad local organizó en mayo de 2019 una consulta participativa para que los vecinos eligieran entre cuatro diseños. Más de 2.700 ciudadanos (76.000 habitantes censados en 2019) participaron en la votación, obteniendo la opción ganadora un respaldo del 40%.
La localidad madrileña venía utilizando un blasón desde 1983 que no poseía ningún tipo de refrendo oficial. De ahí que se propusiera uno, adaptación del que corona la Fuente de la Villa, datado en 1605 y considerado el más antiguo del que se tiene constancia.
Más allá de su valor institucional, la nueva bandera y el escudo servirán para identificar a Valdemoro en actos, edificios y comunicaciones y reforzar el sentimiento de pertenencia.
Alonso de Valdemoro - "Perucho"
Ingresó joven en la orden, profesando hacia 1539-1540 en el convento de Toledo.
A pesar de su bien merecido prestigio, Valdemoro entra con mal pie en el epistolario teresiano, por haber sido él quien, siendo prior del Carmen de Avila, apresa y lleva desterrado a Medina a fray Juan de la Cruz y a su compañero de tarea en La Encarnación, a finales de 1575, mientras la Santa está en Sevilla.
Fuente: Pablo Garrido, Interpretaciones erróneas de algunos textos teresianos - 1997.
Peña del Real Madrid en Valdemoro
La Peña Madridista de Valdemoro nació el 22 de mayo de 1981, sólo unos días antes de jugarse la final de la Copa de Europa que disputaron el Madrid de Boskov y el Liverpool en París.
Joaquín Mazarracín, Facundo Carrero, Dionisio García, Ángel Díaz, Francisco Lerena, Fidel Mateos y Antonio García, madridistas férreos y socios fundadores, decidieron crear una pequeña asociación, bajo el nombre de Peña Madridista de Valdemoro. Al acto de inauguración acudió el por aquel entonces presidente del Real Madrid, Luis de Carlos, y se celebró en los salones del restaurante Quinito, primera sede social de la sede.
El motivo fundacional de la asociación fue la de conseguir unificar a todos los madridistas que vivían en Valdemoro y que cada fin de semana acudían al estadio por separado a animar a su equipo. Por este motivo, como peña acuden a las citas deportivas que se disputan en el Santiago Bernabéu y fuera de la Comunidad de Madrid también es habitual que la bandera de la peña valdemoreña esté presente en los encuentros celebrados tanto en la geografía española como en toda Europa.
La peña madridista es la asociación más antigua de Valdemoro. Cuando se creó en ese año 1981 no existía ninguna agrupación local. El Real Madrid contaba con peñas por toda España; es por ello que, a través del club, se formalizó la Peña Madridista de Valdemoro en forma de asociación local. La peña se rige por los estatutos del club, lo que establece un vínculo especial entre la agrupación y el Real Madrid.
El primer presidente de la peña fue don Joaquín Mazarracín, cargo que ocupó por un espacio corto de tiempo; lo mismo ocurrió con Ángel García y Consuelo Humanes cuya presidencia fue de transición. El primer presidente longevo fue Facundo Carrero, quien ostentó el cargo desde prácticamente el nacimiento de la peña hasta el año 1989. Le sucedería hasta el año 1995 Eugenio Escudero, quien dio paso a Santiago Fernández Humanes.
En la actualidad el perfil de socio de la peña se encuentra entre los 40 y los 50 años, aunque existe una gran participación de jóvenes. La peña pretende fomentar la afiliación juvenil.
Son muchos los madridistas que, desafortunadamente, ya no se encuentran entre los socios de la peña. Todos ellos tienen un recuerdo en la memoria de la asociación. Cabe destacar la figura de Francisco Lerena, madridista acérrimo que, además de ser socio fundador, se volcó con este proyecto prestando ayuda a cualquier socio que lo necesitara. Su recuerdo sigue muy presente en la actividad diaria de la asociación.
Las anécdotas de Diego de Pantoja y Fray Pedro Aguado
La anécdota tiene su interés. Corría el año 1970, tal vez 1971, que era el año del 400 aniversario de su nacimiento y apareció por Valdemoro un profesor chino de la Universidad de Pekín que respondía al nombre de Zhang Kai. Vino buscando información sobre Pantoja y nadie sabía nada al respecto. Entonces los archivos no estaban digitalizados e incluso no fue fácil encontrar su partida de bautismo. Zhang Kai había escrito un libro (Diego de Pantoja y China, se puede encontrar una edición reciente, de 2018, publicada por la Editorial Popular) y, a partir de ahí, comenzó a cobrar importancia la figura de Pantoja.
Fray Pedro de Aguado.
En Valdemoro se ha dedicado su nombre a una escuela primaria, pero poco más para lo importante que es su figura.
Murió con 93 años, que para esa época era tremendo. Escribió un libro sobre la conquista de Venezuela y Colombia por parte de los españoles.
Estuvo presente en la fundación de Santa Fe de Bogotá. Vino de América con su libro bajo el brazo, pero lo marearon. Necesitaba el permiso de Felipe II para su publicación y, primero, se lo dieron, luego se lo quitaron… Total, que se hartó del tema, dejó el libro en España y se volvió a Colombia. Fue mucho más tarde cuando el libro cobró relevancia histórica y fue publicado.
Rafael García de las Peñas
Rafael García de las Peñas, hasta el día de su fallecimiento en 2023, se hizo un hueco en la memoria de la ciudad a través de la historia, haciendo acopio de un conocimiento que compartió de manera altruista como profesor en el Centro de Mayores y desde la presidencia de la Asociación de Investigación Histórica Las Fuentes de la Villa.

En una iniciativa, impulsada por la Asociación de Antiguos Alumnos de la Guardia Civil para homenajear su figura, un talud verde de 120 m2 en la plaza de Nuestra Señora del Rosario, ubicado frente a la casa en la que Rafael vivió, pasó a llevar el nombre de ‘Jardín Rafael García de las Peñas’.
“Este es solo un pequeño reconcomiendo a la historia y vida de uno de nuestros vecinos que con más cariño ha tratado a Valdemoro desde el punto de vista personal y humano”
Con estas palabras, se resumió la aprobación de la designación de este espacio público.
Fuente: Fernando Martín Pescador - larevistadevaldemoro.com
Música: Nana y Jota (Manuel de Falla)
Concejo Segoviano III/III - De Villa de realengo a Señorío jurisdiccional.
Valdemoro se mantuvo en poder de la familia del marqués hasta que sus herederos decidieron venderla a uno de los personajes más influyentes de la época: Francisco Gómez de Sandoval y Rojas, Duque de Lerma y valido del monarca Felipe III. Su nuevo propietario aprovecharía la ubicación privilegiada de la Villa en el camino de la Corte al Real Sitio de Aranjuez para honrar a los monarcas en sus paradas intermedias de descanso, circunstancia igualmente beneficiosa para la población que ofrecía alojamiento a los reyes y su numeroso acompañamiento en los frecuentes desplazamientos.
Concejo Segoviano II/III - Sexmo de Valdemoro
Así surgirá el sexmo de la Comunidad segoviana, que recibirá el nombre de Valdemoro y que, al contrario de las aldeas del Tajuña, Segovia mantendrá en su posesión durante siglos.
Fernando III acude a Valdemoro ante el litigio entre Madrid y Segovia por una serie de términos entre los que se encontraba dicho lugar perteneciente a Segovia, junto a Seseña, Gózquez, San Esteban y Alvende, más otros de Madrid. Se amojonaron dichos términos y Valdemoro siguió en la jurisdicción de Segovia, confirmada en 1273 por Alfonso X. Su importancia dentro de las posesiones de la ciudad segoviana en la Transierra la convierte en cabeza de sexmo, el denominado sexmo de Valdemoro.
A comienzos del siglo XIV, en 1300, es elevada a villa de por sí, pero en 1314 el infante D. Juan Manuel dona las rentas y tributos reales de la aldea de Valdemoro, los mismos que poseía el rey Fernando IV, pasando a formar parte de los beneficios de la Orden de Calatrava. De nuevo mudó de manos, pues en 1344 Alfonso XI cambió Bayona y Valdemoro, con Capilla, por otros tres términos. Seis años más tarde el Adelantado Mayor de Castilla D. Hernán Pérez de Portocarrero, también llamado Juan Puerto Carrero (1350 - Guarda mayor del rey Alfonso XI de Castilla), paga a Alfonso XI 180.000 mrs. para comprarle Pinto, Valdemoro y Morata, constituyéndose en el primer señor de Valdemoro.
"Nosotros, el concejo, justicia, regidores, caballeros, escuderos, oficiales y hombres buenos de la muy noble y muy leal ciudad de Segovia, al tener noticia de que los reyes han tomado el sexmo de Valdemoro y gran parte del de Casarrubios, para darlo al mayordomo Andrés Cabrera y a doña Beatriz de Bobadilla, su mujer, con gran daño nuestro, contra las leyes de los reinos y contra las promesas y juramentos que nos tenían hechos en contrario, sin contar con nosotros, sin justa razón ni causa, y contra nuestra voluntad, protestamos no consentirlo en tiempo alguno, sino buscar remedio contra ello, y pues el presente no podemos hacer más y por mayor muestra, señal y memoria de nuestra queja, agravio y protestación que públicamente hacemos, nos cubrimos de luto y otrosí cubrimos el pendón de la ciudad y quebramos esta tinaja y hacemos esta ahumada."
Así surgirá el condado de Chinchón. No obstante el territorio del sexmo de Valdemoro permanecerá de alguna manera vinculado a la comunidad segoviana hasta la última división provincial de 1833, en que pasó a pertenecer a la provincia de Madrid.
Zecchini y su inquebrantable vínculo con Valdemoro
El vermut Zecchini es el más antiguo de Madrid y tiene su origen en el año 1940 en las Bodegas Cuesta de la mano de Pedro Cuesta , que en su pequeña taberna en el barrio de Lavapiés comenzó a elaborar el vermut con el nombre A.S que posteriormente en los años 70 cambió a Zecchini, dándole al nombre del vermut un aire italiano tan de moda en aquellos tiempos y a además rendir homenaje al enólogo de la empresa (otras fuentes dicen que fue por perder una apuesta o una partida de ajedrez) y a la gran fama de los vermuts italianos.
En los años 50 la fábrica se traslada al otro lado del Manzanares donde tambíen elaboran destilados, brandys y anises hasta el año 88 que cierran esta fábrica y se trasladan a una bodega de Villarrubia de Santiago en Castilla La Mancha, donde se envejecen los vermuts. Actualmente la nueva fábrica se sitúa en Valdemoro.
Esta calidad ha sido reconocida con diversos galardones nacionales e internacionales, siendo el primer vermut en conseguir el Sello de Calidad Certificado por AENOR Gastro Quality Taste, también ha sido reconocida con medallas de Oro en el Concurso Internacional Wine-Up 2018 y Mezquita de Córdoba, medalla de Plata en el Concurso Mundial Spirits Selection de Bruselas y de Bronce en el International Wine Challenge IWC de Londres 2018.
Fórmula Tradicional es el Zecchinni rojo que lo podemos encontrar en diferentes presentaciones como es el Edición Madrid o el Edición Orgullo es un vermut fresco, agradable y de sabor persistente y sutil equilibrio en la que se maceran más de 35 hierbas, especias, raíces y flores. Destacan las notas a canela.
Sus vermuts, seis variedades (Fórmula tradicional rojo, Bianco, Nero, Fórmula tradiciona blanco, Fórmula Original y Edición Limitada) han sido premiados en varias ocasiones y en la guía Peñín reciben hasta 90 puntos, lo que los clasifica como “excelentes”.
Música: Paco de Lucia - "solo quiero caminar"


















