La hechicera de Valdemoro que hacía magia en la noche de San Juan


A continuación incluyo un interesante artículo del periodista y locutor Álvaro Anula, persona siempre en busca de la Historia, las leyendas y las tradiciones más desconocidas, a quien he tenido la suerte de conocer recientemente y siento admiración personal y fascinación por sus indagaciones.



La hechicera de Valdemoro que hacía magia en la noche de San Juan

El inquisidor fiscal de este Santo Oficio dicta que "la sumaria información formada por el Tribunal del despacho de Corte (Madrid), que remitió contra María Maeso, natural y vecina de Valdemoro, resulta suficientemente comprobado haber practicado hechos al parecer supersticiosos con gran escándalo de los circunstantes y para prosecución de la causa”. Con esta sentencia dictada el 6 de julio de 1745, la Inquisición de Toledo daba por sentado que había una hechicera en Valdemoro. Y todo porque una vecina de nombre María Maeso realizaba unas prácticas consideradas poco ortodoxas en la época.

María Maeso era natural de Valdemoro, población cercana a Madrid, donde residía. Tenía 25 años, de bastante estatura y delgada. Su tez era morena, igual que su pelo, y tenía unos ojos negros cual azabache. Sin embargo, no serían sus rasgos físicos los que llamarían la atención, sino las misteriosas prácticas que llevaba a cabo. Lances que solo podía realizar en la mágica y especial noche de San Juan (madrugada del 23 al 24 de junio).

La joven había aprendido en Valdemoro un enigmático ritual que únicamente se podía acometer durante esa franja y no en otra. La familia de los Pantojas, que residían en la localidad, la habrían iniciado en una suerte de misterio que, según ella, cualquiera podría realizar si lo hacen con gran fe a San Juan. Lo que hacía María Maeso era esperar a las 12 de la madrugada de la víspera de San Juan. Cuando sonaban las correspondientes campanadas sabía que era el momento de realizar el ritual. Para ello cogía un orinal y lo llenaba de agua por la mitad. Después preparaba un huevo, lo estrellaba y lo echaba en el interior del orinal.

Representación de una hechicera de la época de María Maeso, por Goya

Tras esta insólita acción, la hechicera de Valdemoro se retiraba a orar de rodillas con gran veneración a San Juan. Unos 15 minutos rezaba con fervor al santo haciendo una petición estrambótica: que el huevo del orinal tomase una determinada forma de manera sobrenatural. Cuando su oración finalizaba se dirigía al orinal con el conjuro que había preparado. Allí se encontraba con la clara de huevo y la yema que había cobrado inexplicablemente aquella forma del objeto que María Maeso había pedido con vehemencia al santo.

La valdemoreña aseguraba que solo se podía hacer en la noche de San Juan. No había otra fecha para que aquel fenómeno se produjera. Advertía que cualquier persona podía practicarlo siempre y cuando tuvieran gran fe. De hecho, afirmaba que ella había enseñado a más vecinos de Valdemoro el rito y que lo habían conseguido culminar. No obstante, no todos supieron valorar aquella arte mágica que ocurría sin aparente razón…

Supuesta Casa de la Inquisición, en Valdemoro

María Maeso, si bien vivía en Valdemoro, tenía familiares en Madrid. Era prima de la madre de Rosalía López, que vivía en la calle del Espejo junto a su marido a Manuel López Veluz. Su vivienda constaba de un tercer piso junto a la plazuela de Santiago, donde casualmente estaba la parroquia de San Juan Bautista. Debido a sus lazos, durante la noche de San Juan de 1745, María Maeso estuvo de huésped en la casa de su familiar.

Cuando se acercaba la víspera de San Juan, María Maeso preguntó tanto a Rosalía López como a Manuel López Veluz si querían ver «las virtudes que la noche de San Juan tiene». Estos aceptaron, por lo que la joven valdemoreña cogió un orinal de vidrio e inmediatamente un huevo que estrelló contra la mesa para echarlo en el mencionado cuenco. Ante la expectación generada, los dos asistentes a aquel ritual decidieron llamar a más vecinos para que presenciaran aquello. Hasta la casa acudieron los vecinos de la calle del Espejo Cayetano Rodríguez, Juliana López, la criada María Antonia Vázquez, Bernardo Pimentel y su mujer Isabel. Todos querían ser testigos de aquel rito que estaba confeccionando María Maeso.

Plano de Madrid donde tuvo lugar la demostración mágica de María Maeso, la ‘hechicera de Valdemoro’

La hechicera de Valdemoro, tras echar el huevo en el orinal, se dirigió al balcón y comenzó a rezar en dirección a la parroquia de San Juan Bautista de rodillas. 15 minutos estuvo orando a la voz de «Santo mío, santo mío» y «Yo pido al santo San Juan«, mientras sonaban las campanadas de las 12 de la noche. Cuando se incorporó, acudió al orinal ante la atenta mirada de los presentes. Al mirar al interior, todos pusieron una cara de asombro y sorpresa: ¡el huevo había tomado la forma de un barco!

Los testigos presentes en la casa de la calle del Espejo pudieron contemplar en el orinal que la clara del huevo había cobrado la figura de un barco. En él había maderos, armamento, cuerdas, escaleras de cordel, remates… Todos los detalles de un navío. Era tan misterioso, tan mágico lo que habría realizado María Maeso durante aquella noche que los invitados sospecharon de la valdemoreña. Vieron que aquello escapaba a toda lógica y si no era cosa natural es que posiblemente aquellas artes entraban en el terreno de lo prohibido. Artes que tenían que ser investigadas por la Inquisición.

Proceso de fe contra María Maeso por hechicería 
(Archivo Histórico Nacional)

Es por ello que, después de una semana de que aquello tuviera lugar, el 30 de junio de 1745, Cayetano Rodríguez decidió delatar a María Maeso. Acudió a la sede del Tribunal de la Inquisición de la Corte en Madrid, donde confesó al comisario del Santo Oficio lo que presenció durante la víspera de San Juan. Dio detalles exhaustivos de cómo un huevo en un orinal se había transformado en un barco en miniatura dentro de un orinal. También explicó que fue realizado por una presunta hechicera de Valdemoro que aseguraba que todo eso podía hacerse con fe.

La Inquisición aceptó la denuncia y comenzó a tirar del hilo. Citó a declarar en los días siguientes a los demás testigos que habían estado presentes aquella madrugada en la casa de Rosalía López y Manuel López Veluz donde había estado hospedada María Maeso. Por el Santo Oficio desfilaron Juliana López, Bernardo Pimentel y su esposa Isabel. Dieron datos y señales de lo que habían visto con sus propios ojos, asegurando que verdaderamente un pequeño navío había surgido de la clara de un huevo dentro de un orinal.

Sentencia del inquisidor que ve probado que María Maeso haga prácticas hechiceriles

El comisario elevó la causa contra María Maeso al Tribunal de la Inquisición de Toledo. Este confirmó como verídicos los testimonios de los declarantes, ya que encajaban todos a la perfección. Por ello, se envió a Valdemoro a un investigador para saber más acerca de aquella hechicera de Valdemoro, de los que le habían iniciado en aquellas prácticas mágicas y todo vecino que podría llevarla a cabo. Pero aquí se acaban los datos del caso de la hechicera de Valdemoro que practicaba magia en vísperas de San Juan. El proceso de fe se encuentra inconcluso. No existen detalles de cuál fue la resolución inquisitorial. ¿Fue absuelta? ¿Por el contrario fue condenada? Y de ser así, ¿qué castigo recibió? Densa niebla recubre el final que corrió María Maeso…


Fuente: Libro "Madrid legendario - Leyendas contadas por mi abuelo" - Álvaro Anula

Música: "Salem's Secret" - Peter Gundry