Ángel Fernández Pérez "Valdemoro" (1840-1915).




Matador de toros, nacido en Valdemoro el 1 de marzo de 1840.

Impulsado por la gran afición a los toros que sintió desde muy temprana edad, a los dieciséis años empezó a jugar con reses bravas, y a los veintiuno abandonó su primera profesión de carpintero para ir fogueándose como becerrista en cuantas capeas y festejos populares se celebraban en su entorno geográfico. Y aunque no contaba con el apoyo de grandes padrinos, su tesón y su arrojo le llevaron a ser contratado como banderillero de las principales figuras del momento.

No obstante, Ángel Fernández, conocido en el planeta de los toros por el sobrenombre de "Valdemoro", tenía el firme propósito de convertirse en matador de reses bravas, por lo que insistió hasta conseguir, ya con treinta y dos años de edad, que un diestro de la talla del madrileño Cayetano Sanz Pozas le otorgara la alternativa. Tal ceremonia se verificó en la plaza de toros de Madrid, el día 13 de octubre de 1872, fecha en la que el toricantano se doctoró tras muletear y despachar a estoque a un morlaco perteneciente a la ganadería de doña Dolores Monje, viuda de Murube.  Fue testigo del evento el afamado espada granadino Salvador Sánchez Povedano, más conocido por el remoquete de "Frascuelo". 

Cabe reseñar la curiosa anécdota de que Ángel Fernández Pérez "Valdemoro" ya había toreado en calidad de matador de toros antes de haber recibido la recién consignada alternativa; ocurrió en Lima (Perú), en donde en la campaña de 1871 toreó una veintena de corridas, con gran satisfacción del público que las presenció, que le otorgó el galardón de la Medalla de Oro. Sin duda estos éxitos ultramarinos fueron los que le decidieron definitivamente a ascender al escalafón superior.


Al año siguiente de haberse doctorado, volvió a embarcarse rumbo a América, donde renovó los triunfos anteriores, especialmente en la plaza de toros de La Habana. Allí, según recuerda el historiador de la Tauromaquia don José Sánchez de Neira, "fue obsequiado con un beneficio, alhajas y dádivas de valor"

"En 1875 nos visitaron los matadores Ángel Fernández "Valdemoro", y Francisco Gómez "El Chiclanero", quienes, acompañados por los banderilleros José Osorio, de Madrid y José Molina, de Córdoba, quizás el primer cordobés que toreó en Méjico, armaron una cuadrilla hispano mejicana para torear algunos festejos."
José Rivera Banuet y Ricardo Torres Rivera
México y Córdoba a través de sus Toreros

"..."Valdemoro" fue muy castigado por las reses bravas, tal vez debido a que es valiente, pero se apresura; quiere cumplir, pero no puede más [...]. No le falta inteligencia, tampoco arte, pero sí sangre fría, o sea calma, sobre todo si un toro se le da mal. Reflexiona poco, es muy activo en los quites y muy aceptable para el puesto que ocupa entre los de su clase"...
José Sánchez de Neira
Gran Diccionario Tauromáquico (Imprenta y Librería de Miguel Guijarro, editor, 1879)


"las primeras noticias sobre espectáculos taurinos en Santoña se remontan hacia mediados del siglo XIX. Estos se celebraban en uno de los baluartes del recinto amurallado en donde actualmente se levanta el monumento a Carrero Blanco. De la primera corrida que se tienen noticias es de la del 8 de septiembre de 1886. Torearon esa tarde Tomás Parrondo 'Manchao' y Santiago Torrente 'Cucaracha'. Posteriormente, se construyó una nueva plaza, esta vez en el llamado Campo de San Juan. Se inauguró el 8 de septiembre de 1889. La inauguraron con su arte Ángel Fernández 'Valdemoro' y Saturnino 'Ojitos', que lidiaron toros de Zapata. En 1897, un grupo de aficionados creó la peña taurina La Órdiga. Sus socios decidieron construir una nueva plaza, ya que la anterior había desaparecido dos años antes."
El Diario Montañés 05/09/2008
La Historia del Coso Marinero

La afición de Ángel Fernández no se extinguió cuando el voluntarioso diestro valdemoreño se retiró de los ruedos, ya que entonces fundó una escuela de tauromaquia en Carabanchel Bajo, en donde enseñó los fundamentos del Arte de Cúchares a los jóvenes maletillas que, como él, no contaban con grandes apoyos en los restringidos círculos taurinos.

Ángel Fernández Pérez falleció en el Hospital de Incurables de la capital de España, el día 2 de marzo de 1915.





Fuente principal: mcnbiografías.com
Música:  "El Tío Ramón" - Tomás Olcina Ribes y Salvador Salvá Sapena

Hospital de legos de San Juan Bautista


En plena plaza principal de la villa de Valdemoro, concretamente en el número 17, en la esquina con la calle Colegio, se levantaba el antiguo Hospital de legos (laicos) de San Juan Bautista, fundado por los hermanos religiosos Antonio y Alejo Correa en 1566.


Antonio y Alejo Correa eran dos hermanos religiosos, vinculados a una de las familias más representativas de la hidalguía valdemoreña de nombre y fortu­na. Al hecho de ser ambos clérigos presbíteros de la iglesia de Valdemoro, se sumaba la condición de comisario del Santo Oficio de la Inquisición del segundo. 



Encontramos miembros de los Correa en las principales instituciones laicas y eclesiásticas: ocupando cargos en el concejo, en la Iglesia y en los oficios de mayor responsabilidad dentro de las cofradías. Antonio y Alejo eran hijos del matrimonio formado por Pedro Sánchez Correa y Francisca Hernández Nieto, progenitores de una prole de doce descendientes.

La importante fortuna patrimonial unida a su celibato y, por consiguiente, carente de sucesores directos, representaba argumentos suficientemente poderosos para justificar el legado.

Si bien en un primer momento se planteó la creación de un monasterio de la orden de San Francisco, que albergaría a una docena de frailes, finalmente y sin razón aparente que lo justificase, se inclinaron por la puesta en marcha de un centro de beneficencia a ima­gen y semejanza del hospital de San Andrés. Encomendaron su gestión a la cofradía de San Juan Bautista, a pesar de que inicialmente se planteó que fuera la de San Gregorio la encargada de su administración y buen funcionamiento.

Pero además de la vertiente benéfica, los hermanos Correa decidieron dotar a su obra de un carácter edu­cativo. Así fue como fundaron una cátedra de Gramática que compartía edificio con el hospital. La institución ofrecía instrucción de nivel medio -entre las escuelas de primeras letras y los estudios universitarios- a personas de la comunidad vinculadas con los Correa.

Esta apuesta educativa por parte de una de las familias más acaudaladas del pueblo contribuyó a que Valdemoro despuntara en el ámbito de la enseñanza, algo completamente inusual en un municipio que rondaba loa 3.000 habitantes. Pocas localidades de sus características contaban con un colegio de este nivel entre sus equipamientos docentes, mediado el siglo XVI.

Homenaje a Pedro Antonio de Alarcón - 25 de mayo de 1919

La organización de la cátedra de Gramática también formaba parte de las previsiones de su fundador. Estaría dirigida por un preceptor, que percibiría un salario de 12.000 maravedíes anuales, y accedería al cargo por medio de un estricto sistema de méritos y oposición.

Así, cuando se producía una vacante, se enviaban edictos a las universidades de Toledo y Alcalá de Henares, además de a la Compañía de Jesús de Madrid, tal y como sucedió en 1620, fecha en que se eligió de entre los aspirantes a aquél que demostró poseer un conocimiento más exhaustivo sobre "La Eneida", de Virgilio.

Años después, el localismo se impuso, puesto que la convocatoria para proveer de preceptor a la cátedra de Gramática se realizó únicamente en el pueblo. A ella concurrieron dos personas que, a juzgar por los resultados, debían tener un conocimiento muy similar de las tres cuestiones que se les plantearon en el examen, a saber: de nuevo Virgilio, San Jerónimo y el Concilio. 

Pero el seguidismo de las tendencias renacentistas que marcaban la enseñanza por aquellos años y que tenían como propósito favorecer la formación de los más pobres, no podía ocultar el claro afán caritativo de Antonio Correa, como queda patente en distintos aspectos de su testamento, otorgado en 1566 y conser­vado en el Archivo Parroquial de Valdemoro.

Año 1975

Lo cierto es que, ya fuera guiado por fines altruistas, ya con el objetivo de alcanzar la gloría eterna, el que se declaraba miembro de todas las cofradías de Valdemoro encomendó a sus albaceas la tarea de distri­buir alimentos entre una treintena de pobres y asignar 10.000 maravedíes para su vestido y 3.000 más para redención de cautivos.

El hospital debía acoger a nueve hombres pobres de la villa carentes de hogar y pertenecientes a la progenie de los Correa, que se alojarían en habitaciones inde­pendientes y recibirían tres limosnas anuales, una por cada pascua del año, por importe de un ducado.

Claro que también para ser beneficiarios de esta institución asistencial había que cumplir unos requisitos. El perfil del perfecto menesteroso del hospital de San Juan Bautista está recogido en el Libro 7 de fun­daciones, donde se habla de hombres "reposados y no revoltosos", además de "honestos y no malas manos". De su cuidado y correcto funcionamiento del patronato se encargaría un casero, asalariado también de la obra pía.


Pero el hospital también generaba ingresos. Sus libros de cuentas -que se conservan en el Archivo Parroquial de Valdemoro y en el Archivo Diocesano de Toledo- dan fe de una intensa actividad financiera que se exten­dió a lo largo de los siglos XVII y XVIII. De hecho la ges­tión que realizaba la cofradía de San Juan Bautista pasa­ba por la concesión de censos (algo similar a lo que hoy conocemos como préstamos hipotecarios) de carácter usuario. Esa era su principal fuente de ingresos, que se acrecentaban con el arrendamiento de inmuebles que manaban parte del patrimonio de la cofradía. Entre ellos se encontraban algunas casas de la plaza que se alquilaban como oficinas comerciales a los mercaderes, artesanos, agricultores y ganaderos que acudían a Valdemoro para comercializar sus productos cuando se celebraba la feria anual, después del privilegio otorgado por Felipe III en 1603.

Así, no es de extrañar que, en las cuencas correspon­dientes al año 1619, sus beneficios alcanzaran la cifra de 20.294 maravedíes, lo que representaba un 16,2% del total de ingresos obtenidos durante ese ejercicio económico.

En las averiguaciones mandadas cumplir por el marqués de la Ensenada, ya mediado el siglo XVIII, las casas continuaban incrementando las rentas del hospital. No obstante, la reparación de los inmuebles representaba un cargo añadido a las finanzas del colegio y sus despreocupados administradores llegaron a ser amonestados por los enviados episcopales, que en más de una ocasión se vieron obligados a amenazarles con embargar sus propiedades particulares si no se esmeraban más en mantener los bienes en perfecto estado.


Así, la visita que realizó uno de estos emisarios del obispado en 1674, reflejó en el libro de cuentas de la cofradía y colegio de San Juan Bautista una situación de ruina. Según figura en el documento la fábrica del hospital y colegio estaba "muy mal parada" y necesitaba "mucho reparo".

Una vez diagnosticado el mal también ofreció un tra­tamiento. De este modo, ordenó a "los regidores y mayor­domos de esta cofradía" que en el plazo de dos meses a con­tar desde el día de la visita realizaran cuantas reparacio­nes fueran necesarias en el hospital.

El rigor del supervisor episcopal le llevaba a marcar las pautas de la reforma del edificio, estableciendo la prioridad de las paredes de los huertos y corrales que se habían caído, así como la sustitución de las cubier­tas de teja.

Los gastos que realizaron los administradores en los años 1675 y 1676, por importe de 387 y 437 reales y medio respectivamente, hacen pensar que siguieron diligentemente las indicaciones del enviado del obispo.


Cuestiones económicas al margen, lo cierto es que tanto la actividad benéfica como la docente se prolon­garon durante varias centurias. Da buena cuenta de ello el Libro maestro de las haciendas eclesiásticas del Catastro de Ensenada (1760) 
“...También hay un colegio de fundación pía de distintos bienhechores en el que se reco­gen tres o cuatro pobres ancianos impedidos naturales, a quien la fundación contribuye con media cama, un ducado en cada pascua, algún calzado, y parte de vestido por ser dichos pobres de solemni­dad que se mantienen de la limosna que piden y por lo correspondiente al valor de las rentas de su fundación remiten a la relación de su patrono y Administrador..."

El número de beneficiarios de la institución se había visto considerablemente mermado; habían pasado las centurias, pero las limosnas que otorgaba la cofradía de San Juan Bautista a cada menesteroso no se habían incrementado un ápice desde que Correa testara, casi dos siglos antes. La dadivosidad del fundador no sirvió para evitar que el paso de los años redujera el poder adquisitivo de los asistidos.

Más próspera resultó la evolución de la institución benéfico-colegial que, con el devenir del tiempo veía cómo proliferaban sus bienes raíces. Da testimonio de este progresivo enriquecimiento el Libro maestro de las haciendas eclesiásticas, anexo al Catastro de Ensenada, que cus­todia el Archivo Municipal de Valdemoro. En dicho documento queda recogida la tasación del edificio sede de la obra pía y educativa, que ascendía a 1.950 reales anuales, además de la titularidad de numerosas propie­dades, mayoritariamente viviendas, que tenían reparti­das por el casco urbano del municipio. Y ello a pesar del afán de ocultación que presidía sus declaraciones fiscales con el claro objetivo de reducir al máximo sus aportaciones tributarias.


Es difícil delimitar el inicio de su declive, ya que el Diccionario Geográfico de Thomás López omitía su presencia, tanto con respecto a la función hospitalaria como a la docente, mencionando de modo explícito la ausencia de colegio o seminario en la villa de Valdemoro. Sin embargo, en el repartimiento hecho con motivo de distribuir la única contribución al estamento eclesiástico (1771) correspondió a la obra pía del Colegio de San Juan Bautista, administrada por Miguel Maroto, la cantidad de 244 rs. y 15 mrs., es decir, el cese de las actividades tal vez ocurriera entre ese año y 1785, cuando una junta municipal respondiera al interrogatorio del Cardenal Lorenzana, omitiendo en las contestaciones cualquier indicio de su existencia. No obstante, la administración de la hacienda debió ser objeto de ciertos movimientos financieros, ya que en la visita eclesiástica de 1848 se hacía constar la responsabilidad por parte de la fábrica de la iglesia parroquial de un censo en contra de 9.115 rs. de principal a favor del Colegio de San Juan.

 

Es probable que siguiera funcionando como patrona­to (ente administrador de los bienes del colegio) hasta que se extinguió completamente su patrimonio a mediados del siglo XIX. Quizá como consecuencia de la desamortización de Madoz (subasta pública de los bienes no productivos de la Iglesia y las órdenes religio­sas que se inició en 1855) el edificio fuera subastado y pasara a formar parte de una propiedad particular, algo que no ha dejado de ser hasta la actualidad.

No hay referencias documentales de sus características arquitectónicas, pero sí se sabe que su apariencia actual nada tiene que ver con la de entonces, a pesar de que se conserve el balcón corrido de su fachada principal, el cual se ha mantenido desde tiempo inmemorial. Ya en el siglo XX y durante la celebración de las fiestas patronales se llenaba de vecinos de todo el pueblo dispuestos disfrutar de los encierros y los toros desde un enclave que, ayer como hoy, es privilegiado.







Fuentes Principales:
  • Religiosidad y cofradías de Valdemoro (siglos XVI-XVIII) - María Jesús López Portero - Facultad de Geografía e Historia de la Universidad Complutense de Madrid - 2005
  • Edificios que son Historia - Ayuntamiento de Valdemoro -2007

Música: Obras de los siglos XVI y XVII para órgano

Antonio Cánovas del Castillo de Rey (1908-1984). Valdemoro en el cine. Adaptaciones literarias



Hasta donde llega nuestro conocimiento, Antonio Castillo es el único galardonado con una estatuilla de los Oscar que ha tenido una vivienda en Valdemoro. Su nombre completo fue Antonio Cánovas del Castillo de Rey. 
Antonio Castillo nació en Madrid en 1908. Pocos años antes, en 1893, su abuelo, Emilio Cánovas del Castillo, hermano del famoso político y escritor Antonio Cánovas del Castillo, había comprado una casa palacete, construida en el siglo XVI y ubicada en la calle Cristo de la Salud, número 11, de Valdemoro. Tenía una portada del Renacimiento purista, coronada toda por el escudo de Castilla.

Antonio Castillo

Antonio Castillo pronto mostró una gran pasión por el mundo de la moda. En 1936 se estableció definitivamente en París para hacerse cargo de la Maison de couture rue de la Paix. En esos momentos, la Maison de couture rue de la Paix era una de las más prestigiosas casas de moda del mundo. Había sido fundada por Jeanne Paquin y su marido Isidore Paquin en 1890 y, en sus mejores momentos, habría tenido más de dos mil empleados. Isidore murió en 1907 y Jeanne Paquin tuvo que hacer frente sola a todos los retos del negocio. Pronto entendió que la mejor forma de promocionar su negocio era a través del mundo del espectáculo, con lo que la señora Paquin proporcionaba sus últimos modelos a las actrices de teatro y de cine más importantes del momento para que estas lucieran sus creaciones por todo el mundo.

Antonio Castillo tomó las riendas de la firma en 1936, tras la muerte de Jeanne Paquin. Eso le permitió establecer amistades y conexiones dentro del mundo del espectáculo. Colaboró, por ejemplo, con Jean Cocteau, en el diseño del vestuario de su largometraje "La bella y la bestia" (1946) y unos años más tarde, en 1964, diseñó el vestuario de Ingrid Bergman para la película "El Rolls-Royce amarillo". En 1959 fue nominado para un premio Tony en Broadway por su diseño de vestuario para el musical "Ricitos de oro". Fue en 1972 cuando obtuvo un Premio Oscar en la categoría de mejor diseño de vestuario por la película "Nicolás y Alejandra", dirigida por Franklin J. Schaffner en 1971. Ganó el Oscar conjuntamente con la diseñadora recién fallecida Yvonne Blake (1940- 2018).


Antonio Castillo residió gran parte de su vida en París. Sin embargo, no olvidó Valdemoro, la población que habría visitado desde que era un niño. Cuando venía a España, pasaba algunas temporadas en la vivienda señorial de Valdemoro que había heredado de su abuelo.

En 1972, Antonio Castillo ganó su estatuilla de los Oscar y decidió dar más uso a su casa de Valdemoro. Ese mismo año, los señoriales interiores de «la casa de Cánovas» fueron utilizados como el escenario de tres películas estrenadas esa temporada: "Marianela", "La duda" y "La cera virgen". Ya en 1963, la casa había servido para las escenas de interior de la película "El escándalo". Sin embargo, es en 1972 cuando el uso de la casa para el cine adquirió mayores dimensiones. Tal vez, era un último esfuerzo de Antonio Castillo por conservar el edificio a la vez que le encontraba cierta rentabilidad. Tal vez, Antonio Castillo quería asegurarse de que el palacete conseguía su inmortalidad a través del cine. El caso es que, un año más tarde, en 1973, Antonio Castillo vendió la propiedad familiar de los Cánovas en Valdemoro. Ocho años más tarde, poco antes del 10 de febrero de 1981, a pesar de estar incluida en el Inventario artístico de la provincia de Madrid, la casa palacete del siglo XVI fue derribada para dar paso a un bloque de pisos más moderno.


"Marianela" está basada en la novela homónima de Benito Pérez Galdós. Los exteriores fueron filmados en Covadonga y en Potes; la mayoría de los interiores, en «la casa de Cánovas» en Valdemoro. El director, Angelino Fons, ya había adaptado al cine otra novela del escritor canario, "Fortunata y Jacinta", dos años antes. El hecho es que "Marianela" ya había llamado la atención de otros artistas: en 1916, fue adaptada al teatro por los hermanos Álvarez Quintero y en 1940 y en 1955 había sido convertida en película antes de que Rocío Dúrcal decidiera interpretar a Marianela en 1972, bajo la dirección de Fons. 

Hay veintiséis películas documentadas que eligieron los paisajes urbanos y naturales de Valdemoro como lugar de rodaje. Algunas fueron grandes producciones internacionales. Otras, pequeños proyectos independientes. Muchas, hasta diez producciones cinematográficas filmadas en Valdemoro, estaban basadas en obras literarias.

La primera película filmada en Valdemoro de la que tenemos constancia fue nada menos que una adaptación de la obra de Manuel de Falla "El amor brujo" (1949); en 1957, Stanley Kramer rodó "Orgullo y pasión", basada en la novela "The Gun", del escritor británico Cecil Scott Forester; en 1958, Manuel Mur Oti dirigió una comedia hispano-cubana titulada "Una chica de Chicago", basada en un cuento de Noel Clarasó; en 1959, Ignacio F. Iquino filmó escenas de una coproducción hispano-mexicana titulada "El niño de las monjas", adaptación cinematográfica de la novela homónima de Juan López Núñez; en 1963, Javier Setó adaptó al cine "El escándalo". Valdemoro parecía el lugar propicio, pues la historia estaba basada en el libro homónimo de Pedro Antonio de Alarcón, autor que había vivido en la localidad a finales del siglo XIX; en 1967, el polaco Alexander Ramati dirigió "Más allá de las montañas", adaptación cinematográfica de una de sus novelas; y en 1968, Orson Welles filmó partes de "Una historia inmortal", basada en la novela de la escritora danesa Karen Blixen.


En 1998, José Luis Garci dirigió "El abuelo", una adaptación cinematográfica de la novela homónima de Benito Pérez Galdós. Acumuló trece candidaturas a los premios Goya y fue nominada al Oscar a la mejor película de habla no inglesa. Aunque, al final, solo ganó un Goya su protagonista, Fernando Fernán Gómez, no cabe duda de que la película tuvo un gran éxito. Esta era la cuarta adaptación al cine de la misma novela de Galdós. La anterior, de 1972, fue dirigida por Rafael Gil y protagonizada por otro Fernando, el gran Fernando Rey, y fue estrenada con el título de "La duda". La versión de Garci era muy poderosa, pero la de Rafael Gil poco le tenía que envidiar. Y fue filmada, en gran parte, casi todos sus interiores, en la misma casa palacete de Valdemoro que en 1972 todavía pertenecía a Antonio Castillo.


La tercera película que se filmó en Valdemoro en 1972, usando los interiores de la casa de Antonio Castillo, no era una adaptación literaria. "La cera virgen", dirigida por José María Forqué, es una comedia musical protagonizada por un maravilloso José Luis López Vázquez que representa la hipocresía mojigata de una sociedad española en busca de la modernidad. El sexo es el indiscutible protagonista de la película. La película hace acopio de todos los fetichismos sexuales que pueden encontrarse catalogados hoy en las páginas web que muchos intentan borrar de su historial de visitas.

Tras el visionado de la película, hay dos escenas que tardan en desaparecer de la cabeza. La primera es el número musical con el que comienza el largometraje. Todos los bailarines masculinos van vestidos como los protagonistas de "La naranja mecánica", la película que impactó al mundo el año anterior, en 1971. La otra escena que perdura en la mente del espectador es nocturna. José Luis López Vázquez, un voyeur sin solución, observa con sus pequeños prismáticos cómo la protagonista se descalza en su habitación mientras se come una raja de melón. Tras comérsela a mordiscos, la protagonista la lanza al corral y José Luis López Vázquez entra furtivamente para llevársela consigo. Supongo que esta imagen mejora cuando sabemos que la protagonista es una excelente Carmen Sevilla.

La película, está repleta de grandes actores secundarios de la época. Debemos mencionar dos participaciones, tal vez anecdóticas, más. El estupendo cartel de la película corrió a cargo de Mingote y el ayudante de cámara fue el actual presidente del Atlético de Madrid, Enrique Cerezo.

La Lola se va a los puertos

Veinte años después, en 1993, Josefina Molina vino a Valdemoro para rodar "La Lola se va a los puertos", una adaptación cinematográfica de una obra de teatro de 1929 escrita por Antonio y Manuel Machado. Rocío Jurado, Francisco Rabal y José Sancho protagonizaban la cinta, que está repleta de tonadillas intercaladas con buenos diálogos sacados del texto original. La mayor parte de los exteriores se filmaron en Andalucía, especialmente en Jerez de la Frontera.


Sin embargo, la directora eligió otra vivienda valdemoreña para algunos de los interiores del largometraje. En este caso, se trata de la vivienda de la marquesa de Villa Antonia, en la avenida de Andalucía, que goza de un patio hermosísimo con referencias a la arquitectura nazarí. Sería una pena que este edificio, como el de los Cánovas, fuera también derruido. 








Fuente: Fernando Martín Pescador - larevistadevaldemoro.com

El Palacio de la marquesa de Villa Antonia (S. XVIII)



Una vez más tenemos un ejemplo de la dejadez tanto privada como pública en la preservación del legado histórico y cultural del patrimonio arquitectónico.

En Valdemoro la conocen como la casa de la marquesa, sin apellidos, porque la hacienda ubicada en la avenida de Andalucía 12, se ha ganado el apelativo debido a la gran popularidad de la que fuera su dueña, Antonia Velasco-Muñoz Serrano.

La construcción original es del siglo XVIII y fue parador de carros y posada en el camino de Madrid a Aranjuez y casa de labranza hasta el siglo XIX en que fue adquirida por la familia Villa-Antonia. 

El Marqués de Villa Antonia, Luis de Velasco y Palacios (hijo de María Antonia de Palacios y Gaytán de Ayala y Juan de Velasco y Fernández de la Cuesta, quien fuera primer Marqués de Villa Antonia, Mariscal de Campo, Senador Vitalicio del Reino, por Álava desde 1877 y tutor y preceptor de Alfonso XII), casado con Dña. Ana Muñoz-Serrano Espúñez, compró en 1893 a María Boneta el palacete que había pertenecido a la familia López de Lerena y que a su vez Dña. María López y López de Lerena (hija de D Manuel Lino López y Dña. Manuela López de Lerena) había vendido en 1877 a Dña. María Boneta.

Juan de Velasco y Fernández de la Cuesta,
primer Marqués de Villa Antonia
1857-1943

En ese año 1893 la finca sufriría la primera reforma con la ayuda, al parecer, de Antonio Palacios, familiar de los propietarios, utilizándola como casa de verano.

Luis de Velasco y Palacios fallecería en 1895.

Durante el año 1.900 se realizó la segunda reforma por el arquitecto Alberto Palacio, y se le dio la imagen con la que hoy la conocemos: con los huecos de ventanas con molduras, cerrajería en las ventanas inferiores, azulejos entre huecos de planta baja y planta superior, el portón de protección integral y el patio de con referencias a la arquitectura nazarí.

El palacete de la marquesa de Villa-Antonia se localiza en la zona oriental del municipio, apoyado en la carretera de Andalucía, relativamente cerca del ferrocarril y dando nombre a su calle perimetral norte C/Marquesa de Villa Antonia.




Edificio singular de 2 plantas, en un solar de 1.734 m2 y unos 850 m2 construidos por planta, con un patio central interior. Adicionalmente dispone de un jardín y naves y otros patios interiores de la antigua zona de caballerías. Esta antigua propiedad estaba originalmente insertada en una gran finca fragmen­tada por el trazado de la autovía y por herencias familiares.

El palacete se ordena alrededor del interesante patio inte­rior de estilo neoárabe de factura similar al de los duques del Infantado en el paseo de la Castellana de Madrid: se compone de una estruc­tura adintelada metálica, con columnas de fundi­ción de estilo nazarí y vigas decoradas con mocárabes que sustentan el piso superior acristalado, organizado con un doble sistema de columnas frente al inferior, como sucede en la plaza de la Constitución.  Los soportes son simi­lares y entre ellos se introducen unos antepe­chos con yeserías que sostienen otro sistema de tres pequeños arcos de herradura sobre columnillas similares a las estructurales. En los para­mentos del patio encontramos alicatados y huecos al modo árabe, así como un pavimento de baldosa hidráulica con dibujo geométrico. 

Imagen donde se puede apreciar su espectacular patio de resonancias nazaríes.

La fachada principal es la que se abre a la avenida de Andalucía, simétrica y monumental, con gran puerta de acceso en el eje con zaguán con toda la altura del edificio, que tiene dos plantas, una inferior de servicio y la noble, que es la superior.
El zócalo es de ladrillo visto y los huecos se adornan con recercados moldurados pintados de albero y azulejos en los paños inferiores, lo que proporciona al conjunto un aire andaluz. El conjunto se remata con gran cornisa clásica pintada del mismo tono albero que ayuda aún más a reforzar la horizontalidad.



El alzado a la calle Marquesa de Villa-Antonia tiene elementos similares sin huecos de acceso y la fachada al patio y jardín es más sencilla, con galería cubierta. Este espacio libre se acompaña de dependen­cias de servicio, corrales y una cochera a la carre­tera de Andalucía con imponente bóveda de piedra de factura más antigua.


En 1993, la directora de cine Josefina Molina vino a Valdemoro para rodar "La Lola se va a los puertos", una adaptación cinematográfica de una obra de teatro de 1929 escrita por Antonio y Manuel Machado. Rocío Jurado, Francisco Rabal y José Sancho protagonizaban la cinta, que está repleta de tonadillas intercaladas con buenos diálogos sacados del texto original. La mayor parte de los exteriores se filmaron en Andalucía, especialmente en Jerez de la Frontera. Sin embargo, la directora eligió la vivienda de la marquesa de Villa Antonia para algunos de los interiores del largometraje, al gozar de ese hermosísimo patio con referencias a la arquitectura nazarí.


La que en su día fuera una  preciosa edificación, en la actualidad se encuentra apuntalado esperando a que alguien acuda en su rescate. El edificio ha estado anunciado en venta por agencia inmobiliaria, se han pronunciado vagas palabras políticas de declararlo Bien de Interés Cultural (de conseguirlo esperamos que no acabe como el Palacio de los Duques de Osuna en Aranjuez) y también se sabe que en 2021se iniciaron desde el ayuntamiento algunos trámites para intentar comprar el histórico caserón.


Se supone que este edificio tiene protección estructural, pero sólo el cuerpo principal adjunto y el resto se podría derribar y edificar uno o varios bloques de acuerdo con la ordenanza de la zona que es de seis alturas. También se podrían hacer garajes en el subsuelo.

Sería una pena que este edificio fuera también derruido como sucedió con el de los Cánovas, por ello hago un llamamiento para que lo antes posible se tomen las acciones oportunas para su protección, restauración y puesta en valor.




Finalmente añado un par de enlaces a vídeos que podéis encontrar en youtube, en los cuales se puede apreciar el interior de este tristemente arruinado palacete, su abandonado y destrozado patio y jardín, dejado sin protección a los pies del vandalismo en pleno centro urbano. Uno de los escasos edificios de arquitectura civil que merecen la pena en Valdemoro.

URBEX // LUGARES ABANDONADOS// INCREIBLE PALACETE ABANDONADO DE LOS MARQUESES S.XVIII 1ºPARTE!!!

URBEX // LUGARES ABANDONADOS// INCREIBLE PALACETE ABANDONADO DE LOS MARQUESES S.XVIII 2ªPARTE!!!


Fuentes:
  • ABC/archivo
  • TomoXIII_Valdemoro_3_1 - Desarrollo histórico - Univesidad Politécnica de Madrid
  • Valdemoro Eres TU!!

Música: Manuel de Falla - El Amor Brujo


Genealogía de familia - Descendencia de Juan de Velasco y Fernández de la Cuesta

Generación No. 1

JUAN DE VELASCO Y FERNÁNDEZ DE LA CUESTA. Primer Marqués de Villa Antonia. Mariscal de Campo.Senador Vitalicio del Reino, por Alava (desde 1877). Tutor y Preceptor de Alfonso XII.

Casó con Mª ANTONIA PALACIOS Y GAYTÁN DE AYALA. Hija de Don Francisco de Palacios Balzola (Senador del Reino) y de Dña María Gaytán de Ayala.

Hijos de JUAN DE VELASCO y Mª ANTONIA PALACIOS:

i. CARMEN DE VELASCO Y PALACIOS, n. 8 dic 1859, Vitoria, Alava; f. 12 dic 1919.

ii. LUIS DE VELASCO Y PALACIOS, f. ca. 1895.

Generación No. 2

CARMEN DE VELASCO Y PALACIOS nació el 8 dic 1859 en Vitoria, Alava, y falleció el 12 dic 1919. Casó el 29 ene 1881 en Corvera, Murcia, con

JOSÉ Mª DE PALACIO Y DE PALACIO, nacido el 5 jun 1855 y fallecido el 25 abr 1930, era hijo de JOSÉ DE PALACIO Y SAENZ DE VITERI e IGNACIA DE PALACIO VALOIS.

Hijos de CARMEN DE VELASCO PALACIOS y JOSÉ Mª DE PALACIO:

i. LUIS DE PALACIO Y VELASCO, n. 11 abr 1885, Barcelona; f. 13 jun 1943, Barcelona.

ii. JOSÉ Mª DE PALACIO Y VELASCO , n. 9 may 1882, Barcelona; f. 25 jun 1945, Madrid; casó el 29 jun 1907 en Madrid con ASUNCIÓN DE ORELLANA PIZARRO ULLOA-DÁVILA, n. 4 feb 1883, Madrid.

iii. ANA Mª DE PALACIO Y VELASCO , n. 29 abr 1890.

iv. JESUSA DE PALACIO Y VELASCO , n. 27 ago 1894; f. 15 feb 1945, Madrid; casó con GUMERSINDO DE VICUÑA Y DE EPALZA ; n. 4 abr 1891, Bilbao, Vizcaya; f. 21 feb 1918.

Generación No. 3

LUIS DE PALACIO Y VELASCO nació el 11 abr 1885 en Barcelona, y falleció el 13 jun 1943 en Barcelona. Casó el 26 jun 1912 en Sarriá, Barcelona, con ISABEL DE PALACIO Y DE EPALZA (4), que nació el 20 jul 1891 en Portugalete, Vizcaya, y falleció en 1971 en Valencia.

Hijos de LUIS DE PALACIO VELASCO y ISABEL DE PALACIO EPALZA:

i. LUIS DE PALACIO Y DE PALACIO, n. 28 ago 1918, Portugalete, Vizcaya; f. 25 sep 1997.

ii. JOSÉ Mª DE PALACIO Y DE PALACIO , n. 13 abr 1915, Madrid; f. 5 dic 1997, Madrid; casó con SACRAMENTO DE ORIOL Y URQUIJO el 11 oct 1945, Madrid; ella falleció el 25 nov 1979 en Madrid.

Generación No. 4

LUIS DE PALACIO Y DE PALACIO nació el 28 ago 1918 en Portugalete, Vizcaya, y falleció el 25 sep 1997. Casó el 30 sep 1944 en Deba, Gipuzkoa, con LUISA DEL VALLE-LERSUNDI Y VALLE, que falleció el 18 sep 1972.

LUIS DE PALACIO y LUISA VALLE-LERSUNDI fueron padres entre otros hijos de:

i. I LOYOLA DE PALACIO DEL VALLE-LERSUNDI, nació el 16 sep 1950 en Madrid y falleció el 13 de diciembre de 2006 en Madrid. Abogada. Ministra de Medio Ambiente durante el reinado de Juan Carlos I, bajo la presidencia de D J.Mª Aznar. Eurodiputada. Se le concedió la Banda de Dama de la Real y Muy Distinguida Orden de Carlos III (7-5-1999). El 15-XII-2006 se le concedió a título póstumo la Gran Cruz de la Orden del Mérito Civil.













Miguel de los Santos San Martín



Miguel de los Santos, periodista y escritor, nació en Valdemoro el 30 de julio de 1936 y allí pasó su infancia y una parte de su adolescencia, hasta cumplir los 16 años. 


Histórico presentador de radio y televisión muy conocido por haber sido conductor de grandes programas musicales tanto en la Cadena SER como en TVE. Además, fue comentarista del Festival de Eurovisión entre finales de los años 70 y principios de los 80.


Miguel desarrolló su carrera como guionista y presentador en la Cadena Ser y TVE, medios en los que sus programas alcanzaron gran popularidad. Ha recibido numerosos reconocimientos a su dilatada labor profesional a través de galardones tan prestigiosos como el premio Antena de Oro extraordinaria (2002), el Micrófono de Oro (2012) otorgados por la Federación de Asociaciones de Radio y Televisión de España a los profesionales más destacados en el campo de la industria audiovisual o el Premio Iberoamericano de Periodismo 2022.


Su implicación con Valdemoro, le llevó a elegir la Biblioteca Municipal Ana María Matute para presentar su primera novela, "El fabuloso mundo de Mateo Benavides" (2019), y dos años después "Cabalgando sobre un caballo de cartón".


En febrero de 2021 Miguel de los Santos donó al Consistorio un histórico piano (1) que las Brigadas Internacionales regalaron en 1939 al padre del locutor, Gregorio de los Santos, quien fue secretario del Ayuntamiento. Por expreso deseo de Miguel, la pieza regresó al mismo lugar que ocupó durante años, quedando ubicada presidiendo el vestíbulo del Teatro Municipal Juan Prado.


El 30 de septiembre de 2022, fue nombrado Hijo Predilecto de la Villa de Valdemoro en pleno del Ayuntamiento por unanimidad de los miembros de la Corporación. Su trayectoria profesional y la vinculación que siempre le ha unido con el municipio, más allá de por su origen valdemoreño, fueron los motivos principales que el Gobierno tuvo en cuenta para impulsar su nombramiento. 
Este título honorífico, recogido en el Reglamento de Honores, Distinciones y Precedencias del Consistorio, fue el segundo otorgado en la actual etapa democrática, uniéndose al cantante, compositor y productor también nacido en Valdemoro David Santisteban.


(1) El itinerante piano llegó a las manos de Gregorio de los Santos cuando se lo entregó el oficial al mando de una compañía norteamericana enviada por el general Roosevelt e integrada en las Brigadas Internacionales en apoyo de la República, el mismo día que se batían en retirada, en señal de reconocimiento al trato que sus tropas habían recibido de los habitantes de Valdemoro durante el tiempo que habían permanecido en la localidad. 
El entonces secretario del Ayuntamiento de Valdemoro, Gregorio de los Santos, compaginaba esta labor funcionarial con la de propietario de las primeras salas de proyección del municipio, como el emblemático cine Alarcón, y empresario teatral por lo que el instrumento sirvió para realizar el acompañamiento musical de numerosos espectáculos mientras De los Santos mantuvo arrendado el teatro que se levantaba en la actual ubicación del Juan Prado.

David Santisteban Marcos



El artista, cantante, compositor y productor David Santisteban nació en Valdemoro  el 17 de enero de 1974, que ha paseado siempre el nombre de Valdemoro por cualquier rincón de España o del mundo por donde su trabajo le ha llevado.

"Aunque fueron muchas las señales, los detalles y las pistas que desde bien pequeño me empujaron a abrazar la música, fue a los 14 años cuando tomé la decisión de negociar e intercambiar con mi madre el viaje de fin de curso por una guitarra que aún conservo."


A los 17 años cuando empezó a editar sus primeras canciones entre España, México y Argentina para artistas juveniles, componiendo incluso para spots comerciales y sintonías para Televisa TV, preludio de las más de cuatrocientas canciones ya editadas.

A partir de los 90 se centró en España donde arrancó a trabajar y a componer con artistas como su amigo David Demaría, con el que escribiría mano a mano muchos de los éxitos de otros interpretes: Tamara, Malú, Los Caños, Manuel Lombo, incluyendo el tema "Más Mujer" interpretado por Marta Sánchez y Malú, sumergiéndome en esos años, entre otros estilos, en un tipo de canción profunda y desgarrada que le regalaría diferentes singles con Malú: "Diles", "Si estoy Loca", "Enamorada", "Nadie", entre otros muchos temas de sus discos.

A partir del 2000 llega Operación Triunfo, programa propulsor de muchos álbumes superventas. Entonces desarrolla gran parte del repertorio de los discos de ese fenómeno social, en sus varias ediciones, grabando sus canciones artistas como David Bisbal, David Bustamante, Manuel Carrasco, Gisela, Mario, Alejandro Parreño, Nuria Fergó, Soraya Arnelas, Sergio Rivero, Hugo Salazar.

Tras esta etapa, se centró en la creación de las canciones inéditas que darían vida a los Musicales ALADDIN y PETER PAN en español, que a su vez quedan grabadas en dos álbumes que Warner y Vale Music editarían respectivamente.

En 2008, firmó gran parte de las canciones que Pastora Soler graba en sus distintos álbumes, obteniendo cómo autor de su primer single "Quién" el Premio al Mejor álbum de canción española en la XII Edición de los Premios de la Música. Recibiendo doblemente otro galardón en la siguiente Edición.

En los años sucesivos y hasta hoy, sigue componiendo para intérpretes/artistas como algunos de los citados anteriormente, y otros como Sergio Dalma, Abel Pintos, Mira Awad, Manu Ríos , Marco Mengoni ó Luis Fonsi.

En su carrera como compositor, Santisteban ha cosechado dos Premios de la Música, y ha sido nominado a los Grammy Latinos 2013 por el trabajo "Otras verdades", para India Martínez. Ha compuesto temas para Malú, David Demaría, Tamara, David Bustamante, Pastora Soler o Sergio Dalma y ha trabajado con reconocidos autores de Méjico, Argentina, Londres o Miami.


Goya 2015 concedido por la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España por la canción original Niño sin miedo, tema principal de la película "El Niño", dirigida por Daniel Monzón.

Su implicación con Valdemoro le llevó a colaborar en el disco "La voz del agua", editado por el Ayuntamiento a beneficio del Cuerno de África y para el que compuso la canción que le da título y que interpreta David Demaría. Además, para la grabación de la canción "Dime", interpretada por India Martínez, y en cuya composición intervino Riki Rivera, alquiló el estudio de grabación municipal del Centro Cultural Juan Prado.

David, India Martínez y Riky Rivera en su estudio de Valdemoro

El Pleno del Ayuntamiento de Valdemoro aprobó el 17 de abril de 2015, nombrar a David Santisteban Marcos ‘Hijo Predilecto' de la villa por su excelente trayectoria profesional y por su calidad humana. Este título honorífico, recogido en el Reglamento de Honores, Distinciones y Precedencias del Consistorio, era el primero que se otorgaba en la actual etapa democrática.

Pleno de Valdemoro - 17/04/2015

Teatro Municipal Juan Prado 02/05/2015 
Homenaje al músico y compositor David Santisteban al que otorgó el título de ‘Hijo Predilecto' de Valdemoro



Música: "La Voz del Agua"








Estrella de Elola y Folgueira - Fernando Osorio y Elola



Estrella de Elola nació en el año 1872. Benefactora de personas desfavorecidas, se caracterizó por su generosidad con los más necesitados, convirtiéndose en una de las vecinas y benefactora más ilustres del municipio.

Se casó con el diplomático Fernando Osorio y Elola, no teniendo descendencia.

Fueron los propietarios de la casa que actualmente es sede del centro ocupacional. El edificio fue una construcción típica de casa de veraneo en Valdemoro, una de tantas casas solariegas que jalonaban la trama urbana valdemoreña desde 1800 y hasta bien entrada la centuria pasada (1).


Fernando fue secretario en Londres en 1892, ministro residente en Montevideo (1905-1907), El Cairo (1907-1908 y 1908-1912), designado ministro residente en Estocolmo (1908) y ministro plenipotenciario y enviado extraordinario en Lima, Sucre y Quito (1912). Posteriormente, fue nombrado por Alfonso XIII enviado extraordinario y ministro plenipotenciario ante la reina Guillermina y el gran duque de Luxemburgo el 10 de febrero de 1913. Tras algo más de tres años de misión en La Haya, presentó la dimisión el 1 de abril de 1916. Se jubiló seis años después, el 3 de abril de 1922, falleciendo en el año 1930.

Fernando Osorio y Elola

En el año 1932, el consorcio puso el nombre de Estrella de Elola a la calle Grande de Valdemoro, para homenajear a Estrella que gozó de gran reconocimiento en la sociedad valdemoreña en las décadas de los años veinte y treinta del siglo pasado XX.

Estrella falleció en el año 1940, a los 68 años de edad.

Calle Estrella de Elola - Años 40 (Calle grande hasta 1932)

Fotografía de la calle Grande - Años 60
Vista desde Plaza del Paraiso. 
Tapias de la Casa de Luis García Ortega. 
Al fondo los cipreses de la antigua casa de Estrella de Elola. 

En el año 2021, se procedió a la instalación de una placa conmemorativa en la fachada de la que fuera su residencia.

(1)  José Rodríguez Alonso, alcalde de Valdemoro de 1902 a 1904 y Pablo Soler Soler, embajador en Alemania, Japón, Argentina o Francia, fueron otros notables propietarios del edificio hasta los años 40 del pasado siglo, momento en que la finca pasa a formar parte del patrimonio municipal. Reconvertido el edificio en centro ocupacional de minusválidos primero y centro de día después ha conservado intacta su exquisita estructura arquitectónica.







Fuentes: Archivo General del Ministerio de Asuntos Exteriores (Madrid), Histórico, Personal, leg. 210, exp. 11625.
Staats Almanaak (1914), pág. 52, y (1916), pág. 50; J. P. Alzina, Embajadores de España en los Países Bajos, Madrid, Ministerio de Asuntos Exteriores, 2004, pág. 103

Música:  J. S. Bach Lute Sonatas & Partitas