La ocupación romana en Valdemoro


Imagen de portada del libro "Vides Monumenta Veterum - Madrid y su entorno en la época romana"
MUSEO ARQUEOLÓGICO REGIONAL

El vicus altoimperial
De la Ermita de Santiago.

En torno al siglo I y II d. C rondando el inicio de nues­tra era y aprovechando las ventajas ambientales y de geolocalización de lo que más tarde fue el paraje de la Ermita de Santiago se asentó un Vicus o zona de pro­ducción en ese emplazamiento, que mantenía su impor­tancia desde época prerromana (carpetana), de la que únicamente tenemos testimonios materiales cerámicos.

Se trata, hasta el momento, del mayor recurso arqueológico con que cuenta Valdemoro, del que sólo conocemos parte de su planta, puesto que no se ha llegado a excavar, y únicamente se ha realizado una limpieza inicial para valorar su entidad y potencialidad histórica, conservándose cubierta y protegida, como una "reserva arqueológica".

El vicus o aldea de Ermita de Santiago estaría forma­do por varias casas, con cimentaciones de zócalos de piedras, alzados de adobe y cubierta de tejas, divididas en varias estancias, con posibles espacios dedicados tanto a la agricultura y ganadería, como a actividades artesanales y/o industriales, como son la producción alfarera, de vino o aceite. Este emplazamiento mantuvo su pujanza hasta finales del siglo III, favorecido posi­blemente por su envidiable situación geográfica, junto a una vía de comunicación y próximo a una importante zona productora de sal (Salinas de Espartinas) que ha­ría que se mantuviera, incluso en su época de decaden­cia, hasta finales del siglo V.

Una zona industrial en una de las vías de comunicación de época romana. Hornos cerámicos, hornos de cal y áreas de procesado de materias primas. Un emporio comercial y productivo en torno al Arroyo de la Cañada.

Pileta para el procesado de vino y/o aceite

El vicus de la Ermita de Santiago desarrolló un un importante despliegue económico asociado a la producción de los elementos agrícolas e industriales constituyendo una importante área de producción tanto de materiales constructivos (cal), como de fabricación cerámica y de produc­tos agroalimentarios, como el vino y el aceite.

Se han identificado varias estructuras desti­nadas a la elaboración de vino y/o aceite, docu­mentándose, un torcularium, con la localización de varias piletas o plataformas de prensado y estancias en las que se cocía, salaba y perfu­maba el mosto. Igualmente hay evidencias de la existencia de varios hornos cerámicos, así como de áreas de vertidos de desechos de actividades alfareras, que demuestran la fabricación de vasijas en el yacimiento y posible comercio y/o intercambio con otras zonas de la península, como lo demuestran los sellos de térra Sigillata procedentes de talleres cerámicos de La Rioja hallados en el enclave.
Por otro lado, se han localizado hasta tres hornos de cal. La cal era uno de los materiales más importantes y trascendentes en el mundo romano. La existencia de los hornos de cal y la producción de elementos asociados a la cons­trucción es una actividad que resurgió a partir del mundo moderno, más de diez siglos después, y ha sido una de las principales actividades productivas de Valdemoro hasta casi entrado el último milenio.

Detalle del acceso a otro de los hornos de cal. Ermita de Santiago

De vicus a domus
La decadencia de la Ermita de Santiago a partir del siglo IV d.C.

Tras la crisis económica del siglo III después de Cristo, el modelo de producción centralizado cambia y se tiende a una diseminación de la actividad. Los grandes centros de producción dejan de ejercer un control territorial amplio y se establecen pequeñas ocu­paciones de menor intensidad. En Valdemoro, además de los restos romanos de la Ermita de Santiago, se han identificado restos de este periodo (siglos IV-V d. C) en El Colegio.

En el yacimiento de la Ermita de Santiago el vicus entra en decadencia, reduciéndose el tamaño de la ocupación y de la producción industrial. Tan solo quedan restos de actividad alfarera, que se mantiene tímidamente. Así, del gran vicus pasamos a una pequeña domus o casa donde, no obstante, siguen manteniéndose los cánones de comodidad y lujo delas residencias romanas. El edificio estaba organizado en torno a un atrio central o patio con un impluvium central (estanque cuadrangular donde se recogía el agua de lluvia) al que se abren una serie de estancias cuadrangulares, decoradas con pintura mural. Este tipo de estructuras comienzan a ser abundantes en el entorno rural de la meseta. En Pinto hay un enclave parecido en el yacimiento de la Indiana. Las áreas destinadas a la producción artesanal se desgajan de la zona doméstica y comienzan a aparecer, junto a la domus, pequeñas cabañas donde residen los operarios de la zona artesanal y agrícola.
La domus se abandonó de una forma rápida, como consecuencia de la inestabilidad económica generada por las invasiones bárbaras, que acentuaron la decadencia de la vía de comunicación como ruta comercial y se transformó en vía de penetración de los invasores.

Yacimiento Ermita de Santiago



Música: en la antigua roma

Fuente: Exposición Antes de Vallem Maurii 2019

Yacimientos Cerro Castillejo y Arroyo de las Espartinas



Cerro Castillejo
(UTM: 4446100 / 448600. 605-II).

Cerro situado muy próximo al casco urbano de Ciempozuelos. A pies del cerro discurre el arroyo de la Cañada. En la falda Sur del cerro, muy próximo al límite de Ciempozuelos y Valdemoro, sin que pueda afirmarse con certeza el lugar exacto, se descubrió en el mes de mayo del año 1894 una necrópolis campaniforme en el transcurso de los trabajos de construcción de la carretera de la Cuesta de la Reina a San Martín de la Vega. El yacimiento quedó destruido con la ejecución de las obras. Los trabajos de excavación se encargaron al señor Vives con el patrocinio de la Real Academia de la Historia. Se detectaron los famosos vasos campaniformes “de Ciempozuelos”. A partir de entonces el yacimiento ha sido utilizado como epónimo y por tanto es cita obligada en todos los estudios adscritos al Horizonte Campaniforme peninsular. La mayor parte de los materiales se encuentran en el Gabinete de Antigüedades de la Real Academia de la Historia: abundancia de cerámica, un punzón y un puñalito de cobre, varias lascas de sílex, restos óseos de animales y varios cráneos humanos. Un segundo lote de restos se conserva en el Museo Arqueológico Nacional y otro más reducido en el Museum für Völkerkunde de Berlín (BLASCO, C. et alié, 1998: pp. 5-74). Actualmente en la falda sur del cerro son visibles pequeños restos cerámicos adscritos en su mayor parte a la edad del Bronce.

Arroyo de las Espartinas
(UTM: 4450600 / 448700. 582-IV).

Situado junto al arroyo de las Espartinas, en su orilla derecha. Junto al límite con el término municipal de San Martín de la Vega y muy próximo a su núcleo urbano. Al Sur del yacimiento transcurre el camino viejo de Valdemoro a San Martín. En una extensa superficie son visibles restos de tejas y materiales cerámicos romanos y medievales. El arroyo de las Espartinas ha erosionado el borde septentrional del yacimiento dejando visibles restos de muros.


La Edad del Hierro

Tiempos de cambio, la evolución del poblamiento en El Colegio y El Caracol. El efecto climático. 


Asociado a un pequeño cambio climático, o incluso como consecuencia de ello, se produce una modificación de la ocupación y de los modos de vida en la transición de la edad del Bronce a la edad del Hierro. En un breve espacio de tiempo se pasó de un clima suave y semiseco a un episodio puntual de enfriamien­to y humedad, lo que debió de influir en la modificación del habitat. Se trasladaron las viviendas a lugares más elevados y menos inundables, como consecuencia de la mayor y creciente humedad ambiental; los habitantes de este periodo de cambios debieron de modificar sus tipos de vivienda, adecuándola a un uso mayor de los espacios interiores, debido a una disminución de la temperatura. Se pasó de pequeñas estructuras circu­lares en torno a un hogar o fuego central, de carácter semiabierto, a otras de mayores dimensiones y cu­biertas, con hogares o fuegos interiores (longhouse). Y sobre todo hubo modificaciones bruscas en el modelo de subsistencia; de una economía aún tendente a la re­colección se debió de pasar a otra eminentemente más productiva, que requería más mano de obra y mayor intensificación de la actividad.

Paralelamente se produce en este periodo el paso de viviendas perecederas, realizadas a base de postes de madera con cubierta vegetal, con formas de tendencia ovalada o circular, como las Longhouse de la primera edad del Hierro en El Colegio, a otras más perennes, don­de se empieza a utilizar un zócalo de piedras sobre el que se alza un muro vegetal y de adobe, en principio circular y ovalado (El Colegio), luego cuadrangular (El Caracol), y finalmente se llega a zócalos cuadrangulares con alzados de tapial y adobe a finales de la segunda edad del Hierro en el Colegio y posiblemente en Ermita de Santiago.




Fuente: Exposición Antes de Vallem Maurii 2019

Música: Edad de Hierro, KARNYX

La Edad de Bronce y la ocupación intensiva del territorio en torno al Arroyo de la Cañada.



Durante la Edad del Bronce se intensifica el hábitat en torno al arroyo de la Cañada, y más allá de él, junto al arroyo de la Villa (Yacimiento de El Colegio) en lo que hoy es el casco urbano de Valdemoro. En este periodo se produce una intensificación de las actividades agrícolas y quizá una mayor especialización de la producción, que se refleja en el aumento del número de estructuras de almacenamiento identificadas y que reflejan a su vez un aumento demográfico. A este periodo corresponden las primeras huellas de viviendas identificadas en Valdemoro, en el enclave de la Ermita de Santiago donde se ha identificado la huella de varios postes, que definen plantas de varias cabañas de tendencia circular u ovalada, un posible hogar central, paredes y cubiertas de materiales perecederos (ramajes y/o tapial), en torno a las cuales se desarrollaría la actividad diaria del poblado.

Alzado de la cabaña de la edad de Bronce

Alzado y esquema de cubierta

En el entorno de la Ermita de Santiago las primeras ocupaciones humanas de este período se instalan en el mismo emplazamiento que los grupos campaniformes en el yacimiento de La Calderona, mientras que, en momentos más avanzado de este periodo, ocupan espacios más alejados del cauce principal pero cercanos a manantiales de agua, como son los yacimientos de Valmor y Ermita de Santiago.







Fuente: Exposición Antes de Vallem Maurii 2019  
Música: Edad de Bronce - Abraham Cupeiro

Las primeras sociedades jerarquizadas

Entre el Calcolítico y el campaniforme, el Arroyo de la Cañada conocido internacionalmente.


 La  aparición de la metalurgia, junto al auge de nuevas sociedades más complejas y jerarquizadas, supuso una mayor especialización de las actividades, cuyo mayor reflejo es la aparición de enterramientos con ricos ajuares cerámico y/o metálicos. Este periodo se conoce en nuestro entorno como Campaniforme tipo Ciempozuelos. Este hallazgo tuvo lugar durante la construcción de  la carretera entre San Martín de la Vega y el Puente de la Reina, aunque su emplazamiento, sin embargo, se sitúa dentro del término municipal de Valdemoro.


Hasta hace poco los restos de este periodo estaban adscritos a contextos funerarios. Pero tanto en el arroyo de la Cañada, en el yacimiento de la Calderona, como en el yacimiento El Colegio, se han identificado estructuras de hábitat así como indicios de explotación de recursos naturales, asociados a una incipiente metalurgia.

El Arroyo de la Cañada

Eje que vertebra las vías de comunicación antiguas en valdemoro y lugar de ocupación del territorio. El arroyo de la Cañada constituye una excelente vía de comunicación que facilita las relaciones entre el valle del Tajo, la zona central de la región de Madrid y las zonas altas de la sierra. En torno a esta vía se asentaron durante más de tres milenios grupos humanos cuyas relaciones estaban basadas en el intercambio de las materias primas base de su actividad económica: cereales y sal de las zonas sureste de Madrid, granito y productos derivados de la ganadería en el área de la sierra. No es de extrañar que en el área delimitada por los arroyos de La Covatilla, La Cañada y la confluencia de éste con el Jarama, se concentren la mayor parte de los yacimientos arqueológicos conocidos de Valdemoro.






Fuente: Exposición Antes de Vallem Maurii 2019  

Música: Prima Nocta

Los primeros Grupos productores.


Alrededor del IV milenio antes de nuestra era se tienen evidencias del primer grupo humano asentado en Valdemoro. Se localiza en las proximidades del arroyo de la Cañada, en torno al paraje de la Ermita de Santiago, junto a un pequeño manantial de agua. Esta zona sera ocupada posteriormente a lo largo de todos los periodos históricos.

Este grupo seminómada basaría su subsistencia en una incipiente agricultura intensiva que, tras agotar los terrenos cultivados, buscarían otras zonas fértiles donde poder asentarse. Vivieron en pequeños asentamientos con casas construidas con materiales perecederos, que no dejan huella, salvo los orificios de poste. Guardaban los alimentos y/o excedentes de producción en estructuras subterráneas o silos y en grandes recipientes de los que se han conservado gran numero de fragmentos ceramicos, asi como de vasijas de cocina y herramientas fabricadas en sílex de las que hemos podido recuperar una muestra significativa.







Fuente: Exposición "Antes de Vallem Maurii"  2019 

Sonido: Canto de los Pájaros al Amanecer: Sonidos de la Naturaleza

Vallem Maurii - Vallem Maurus



El 12 de diciembre de 1208, en un privilegio dado por el rey Alfonso VIII, se marcaban las tierras limítrofes entre la ciudad de Segovia, Toledo, Madrid, Olmos y Alamín. Este documento es conocido como "Privilegio de la Bolsilla" y en uno de los anexos del mismo se establece:

"Dono etiam uobis illam cannadam de Alcorcon usque vallem Maurii unum miliarium in amplo...".
"Os doy tambien la cañada de Alcorcón a Valdemoro, con una milla de ancho..."

Podemos concluir que en ese momento Vallem Maurii (Vallem Maurus) es como se conocía a Valdemoro.


Desde esa fecha, parte de la Historia de nuestro municipio puede ser investigada a través de las fuentes escritas, aunque la Historia de Valdemoro se remonta unos cuatro milenios más atrás. No tenemos documentos que nos desvelen gran parte de todo ese momento, pero tenemos los indicios que nos ofrece la arqueología.

Los siguientes capítulos tratan de ese periodo que comprende más de tres cuartas partes de la historia de nuestro termino municipal: antes de la fundación de nuestra villa, antes de que apareciese ninguna referencia escrita sobre Valdemoro......antes de Vallem Maurii.




Fuente: Exposición "Antes de Vallem Maurii"  2019 

Música: "Sanctus" - John Dunstable (1390-1453)

Cosme III de Médici en Valdemoro (1668)




Retrato de Cosme III de Médici por Jan Frans van Douven

El príncipe Cósimo de Toscana (1642-1723), fue hijo de Fernando II de Médici Gran Duque de Tosacana y de Victoria della Rovere. Su padre, persona interesada en la ciencia y la literatura, habría deseado dar a su hijo una educación laica y científica, pero cedió a las presiones de su esposa. Cosme desarrolló de hecho un carácter extremadamente beato y muy religioso. Desde joven rechazó todos los pasatiempos y divertimentos de sus coetáneos (la caza, el teatro, la equitación y las mujeres). No obstante, no fue inmune a los intereses científicos, que caracterizaron a toda la rama gran ducal de los Médici. En particular, se interesó por las ciencias naturales, la botánica y la zoología

Cosme III de Médici, decidió al final de 1668 hacer un largo viaje para acercarse a los mayores poderes de Europa. Partió de Florencia, capital del Gran Ducado de Toscana, acompañado de un grupo de 27 personas, formado por distinguidos intelectuales y nobles, junto a: sirvientes, mayordomos, cocineros, doctor, administrador, contable, confesor, etc, si bien en el transcurso del viaje fueron aumentados hasta treinta y nueve, teniendo como origen diversos lugares: Madrid, Lisboa, Inglaterra y París.


Desde las memorias del viaje hecho por España por el príncipe Cosme, recolectadas por el marqués Filippo Corsini (Manuscrito de la Biblioteca del Príncipe T. Corsini en Florencia), he creído interesante extraer a su vez la referencia escrita sobre Valdemoro, a su paso del príncipe y su séquito por la villa. 

La fecha de partida fue el 18 de septiembre de 1668. Tras despedirse de su padre, embarca en Liborno, en una galera toscana con la que fue bordeando la costa ligur y después la francesa, hasta el golfo de León y la frontera española. Tras fondear en varios puertos, el día 29 avistaban Barcelona, meta del viaje marítimo y punto de arranque para el recorrido por el interior de la Península.


En la mañana del 25 de Noviembre, partiendo de Madrid pone rumbo a Valdemoro,

....... "Después de recibir diferentes obsequios de varios caballeros italianos, que le desearon buen viaje subió a la carroza del caballero de Castiglione y salió por la puerta de Santa Bárbara entrando por el Prado en Madrid, para salir por la puerta de Atocha. 


Aquí se despidieron el caballero Vieri y el señor secretario Amoni, poniendo Su Alteza rumbo a Valdemoro, lugar grande del duque de Cardona, situado a cuatro leguas de Madrid: la primera mitad de este camino se puede decir que es casi todo llano, es completamente raso, y a los lados se ve un terreno fértil, cultivado en su mayor parte por trigo. La otra mitad, dejando la carretera en llano, se eleva por ambos lados en suavísimas colinitas, todas ellas cubiertas de viñedos dispuestos en forma extraordinariamente regular, con las vides en hileras derechísimas a igual distancia unas de otras. Las vides están dispuestas como en el resto de España visto hasta aquí; esto es, dejándolas crecer altas como una media braza del suelo; sólo difieren en que habiendo sido podadas más veces, se han hecho tan gruesas, que aparecen troncos mochos de pequeñas encinas y no vides. A poco más de una legua de Madrid, se pasó por un lugarejo llamado Villaverde, que es del rey, y algo más allá, por otro lugar un poco mayor llamado Pinto, del marqués de Caracena. 


Vista panorámica de Valdemoro en 1668, 
dibujo realizado por Pier Maria Baldi durante el viaje.

VALDEMORO. 


Valdemoro es, como se ha dicho, un lugar muy grande. Las casas, sin embargo, son, en gran parte, como en el resto de Castilla: con un armazón de vigas rellena de tierra, hacen aquellos arcos al revés de mampostería, como según se dijo acostumbran en Aragón. Viniendo de Madrid, Valdemoro aparece en el fondo de un valle; pero al salir se presenta noblemente levantado sobre el camino real. Nada más llegar, a las cinco de la tarde, Su Alteza se dio un paseo hasta la iglesia de las Carmelitas, que junto con todo el convento es una muy buena construcción. Desde allí regresó a su casa, y cenó en privado para después ir a descansar. 


Al amanecer, con viento y con amenaza de nieve, después de haber escuchado la misa en Las Carmelitas, se inició este día 26 el camino a Aranjuez, jardín real a siete leguas largas de Madrid. El paisaje desde Valdemoro hasta él es siempre desigual. Los cultivos en cuanto alcanzaba la vista por todos lados, fue semejante a la del día precedente, fuera de que en diversos lugares se ven interrumpidas las viñas por bellísimos olivares.".......... 









Música/Vídeo: Esaias Reusner - Suite en la menor (Brieg, 1668), Carlos Jaime (violín barroco)

Lavadero Municipal.



Antigua vista de la Fuente y lavadero

En Valdemoro existían tradicionalmente tres fuentes: la de la Piña o el Carmen, más antigua, la de la Villa o Nueva y la del Pozobueno o Pozo Bueno, ya del siglo XIX. La relativa lejanía de la fuente de la Villa y el desnivel existente hacían más concurrida la fuente de la Pina, de menor tamaño y caudal.

Vista de la Fuente de la Villa, con la Iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción al fondo.

Detrás de la Fuente de la Villa se localiza el Lavadero Municipal, construido a finales del siglo XIX por orden de la Corporación municipal para dar a los ciudadanos un lugar higiénico donde lavar la ropa a resguardo de la intemperie. El agua para la colada provenía de la Fuente de la Villa, donde se había construido un pilón para abrevadero de los animales y al que comenzaron a acudir las lavanderas, lo que propició la construcción del Lavadero.

Los pilones del lavadero, a una cota inferior que la fuente de la Villa, se cubrieron entre 1896 y 1898 permitiendo el paso del agua desde el abrevadero de ganados. 

Las continuas quejas del vecindario por el estado del único lavadero de Valdemoro a finales del siglo XIX, formalizado con un simple cerra­miento de una pequeña pared sin puertas y con un estado perentorio de los propios pilones, apremió al Ayuntamiento a proceder a su cubri­ción. En 1897, con escaso dinero en las arcas municipales, comenzaron a levantarse las paredes y llevarse a efecto la techumbre con tabla machihembrada y teja plana; un año después se ponía piso de piedra y se cerraban dos huecos de puertas que miran a poniente y las ventanas, entre otras obras, para finalizar los lavaderos.

Actual vista de la Fuente y lavadero

Es un interesante edificio de ladrillo visto con cajas de mampostería al modo del aparejo toledano reforzado con esqui­nales de machones de ladrillo y recercado de huecos del mismo material dispuesto a sardinel en los arcos. Tiene grandes ventanales, dada su función original, y cuatro puertas de madera con arcos de medio punto acristalados; una banda perimetral horizontal recorre todo el edificio con las cerchas metálicas vistas y celosías de madera que permitían la ventilación del interior. La cubierta es a dos aguas con estructura de madera y leja plana, con canecillos vistos al exterior y elemento decorativo de madera con festones corno remate de coronación.

Por el tratamiento de sus fachadas y elementos ornamentales de estilo ecléctico de finales del siglo XIX se encuentra conectado estilísticamente con El Juncarejo, el convento de San Nicolás y la estación de ferrocarril.

El antiguo lavadero fue utilizado como parque de bomberos y almacén del Ayuntamiento y posteriormente usado como Aula de Danza. Se rehabilitó como Gimnasio Municipal a partir de un proyecto del año 1989 redactado por Cristina de Roda Carvajal para la Dirección General de Arquitectura de la Consejería de Política Territorial. Ese mismo año se realizó el Proyecto de Remodelación de Espacio Público de la Fuente de la Villa de Valdemoro por el Servicio de Ordenación de Espacios Públicos de la misma dirección y consejería. 

Interior del edificio

Según su función se requería un espacio de vestuarios y aseos que no podía incluirse en su volumen edifi­cado dada su protección, por lo que se decide hacer un sótano semienterrado aprovechando el desnivel del terreno. Este nivel se comunica con el original mediante el elemento más caracterís­tico de la reforma: el volumen de la escalera adosado en la fachada sur del edificio original, diseñado con cuidado y discreción. Se recuperan las cuatro puertas primitivas, se demuelen los cobertizos de la zona oriental y se cierran los huecos de ventilación superior con carpinterías fijas.



El entorno se remodeló a continuación bajo proyecto del mismo técnico, que eliminó la calle que dividía la isleta e incorporó ésta al diseño, compuesto de un pequeño espacio ajardinado, una plaza de acceso al edificio y otro ámbito dife­renciado para la fuente.





Fuentes:

Archivo Municipal de Valdemoro. Sig. L-380. Libro de acuerdos de la Junta Municipal de Asociados. 1891-1900. Acuerdo de la sesión de 22 de septiembre de 1896.

Archivo Municipal de Valdemoro. Sig. L-410. Libro de acuerdos del Pleno Municipal, 1896-1899. Acuerdos de las sesiones de 31 de marzo. 26 de mayo, 1 de noviembre de 1897; 14 de septiembre, 7 y 20 de noviembre de 1898. Archivo Central de la Consejería de Obras Públicas, Urbanismo y Transporte: Proyecto de Rehabilitación de Lavadero para Gimnasio Municipal, Valdemoro. Dirección General de Arquitectura de la Consejería de Política Territorial, 1989. Arq. Cristina de Roda Carvajal.

Archivo Central de la Consejería de Obras Públicas, Urbanismo y Transporte: Proyecto de Remode­lación de Espacio Público de la Fuente de la Villa de Valdemoro por el Servicio de Ordenación de Espacios Públicos, Dirección General de Arquitectura de la Consejería de Política Territorial, 1989. Arq. Cristina de Roda Carvajal.


Yeserías históricas de Valdemoro




Valdemoro se asienta sobre terrenos yesíferos del Aragoniense (Mioceno Medio). La pureza de estos minerales ha hecho que sea apreciado como yeso de la mejor calidad. En definitiva por su cercanía a la capital y características del yacimiento, en esta localidad se han ubicado históricamente más de 20 industrias yeseras, algunas de una cierta entidad.

Estas fábricas desparecieron cuando los hornos discontinuos y de escasa capacidad dejaron paso a procesos continuos de gran capacidad. En los años 60-70 del siglo XX dejaron de funcionar centenares de hornos de yeso en la Comunidad de Madrid. Ahora, por causa de la presión antrópica que supone el incremento poblacional e industrial de Valdemoro, sólo quedan escasos restos de la ingente producción yesera local. Los cuales conviene preservar como memoria de la principal actividad industrial del municipio.

Fig.1- Trabajadores de la Yesera Nacional

En el siglo XVI aparecen en los Libros de Acuerdos, custodiados en el Archivo Municipal de Valdemoro, algunas referencias a la industria del yeso y particularmente al control de su precio.

Sabemos que ya en el siglo XVIII, por las Relaciones del Cardenal Lorenzana (1785), en Valdemoro abundaban las canteras de yeso negro y blanco. Asimismo había una fábrica de yeso mate utilizada por los doradores. En el catastro del Marqués de la Ensenada (1752) se mencionan una docena de yeserías, con producciones medias de 900 reales/año, salvo la de un tal Jerónimo de Pinto, con 300 reales/año.

La apertura de la línea de ferrocarril (MZA) Madrid-Aranjuez, en 1851, va a ser un repulsivo de la economía local. En el Archivo Histórico Ferroviario se conserva un proyecto de apartadero para las canteras de Valdemoro (1868), así como una solicitud de Lacasa y Sierra para construir un horno y casilla cerca de la estación (1869) (MZA-Red Antigua, Sig-C-0580-001/10 y 11).

El ferrocarril trajo la Instalación, en las proximidades de la estación, de una fábrica para obtener yeso llamada La Mejor, que fue construida en 1882, aunque parece ser que esta factoría no duró mucho. Román Baillo (1891) señala que la industria de Valdemoro se encuentra prácticamente reducida: "a la explotación del yeso por la fábrica titulada La Integridad, que sostiene a unas cuantas familias de jornaleros, y por otras que elaboran en menor escala", añadiendo que en esa época la fábrica denominada La Mejor, movida por máquina de vapor y situada al pie de las canteras, ubicadas cerca de la estación, había sido abandonada, pese a que en ella se pusieron grandes esperanzas. Más específico que Ballo es Anastasio de la Calle (1890) al señalar que "la industria está limitada a la explotación de yeso por la fábrica titulada la Integridad, que sostiene cerca de 40 familias, y por otras que también lo elaboran en menor escala".

El ensanche de Madrid a finales del XIX provocó un gran aumento del consumo de yeso, aunque parece ser, que pese al ferrocarril, esto no fue suficientemente para el despegue de la industria yesera local, aunque desde Valdemoro salían garruchas (carretas) de yeso para Embajadores, Latina, Barrio Salamanca, etc.

A principios del siglo XX la principal zona yesera de Madrid era Vallecas. Ubicada muy próxima a la capital y unida a ella por un tranvía, reunía las condiciones para copar todo su mercado. Destacaba en este municipio por su importancia la compañía La Vascongada S.A. en cuya factoría se levantaron veinte hornos. Señala Valenzuela Rubio (1979) que esta empresa también disponía de "importantes intereses en otros puntos de la zona (Valdemoro. Aranjuez. etc.)".

En el Bar López (c/ Carmen. 4), ubicado cerca del Ayuntamiento, se conserva la foto del que parece ser fue el segundo horno de escayola (de 1916) de la fábrica La Casualidad. Señala Pedro Mesa (1915) que por aquellas fechas (tal vez en relación con la I Guerra Mundial) se había producido un importante paro en la construcción madrileña, lo que repercutía en la producción yesera. Suponemos que esta situación no duraría mucho, el ingeniero Jefe del Distrito Minero madrileño, Pedro Pérez, en la Estadística Minera de 1924 menciona la existencia de 9 yeseras en Valdemoro (Fig.2).


Fig.2- Yesería dentro del municipio, con dos hornos de cuba excavados en el suelo 
(Foto Paisajes Españoles 1961)

Según Nuria Martín, archivera de Valdemoro, tras la Guerra Civil y pensando en las necesidades de yeso para la reconstrucción de Madrid, el vallisoletano Cremencio MArcos Medina, inicia en 1941 la edificación de una gran fábrica en el Paseo de la Estación, denominada La Yesera Nacional, la cual contaba con media docena de hornos de escayola y cinco de yeso de gran capacidad (Fig.-3).

Fig. 3- Tarjeta de presentación de la Yesera Nacional

Esto indica la calidad del mineral explotado, ya que para la escayola se necesita yeso de gran pureza. Para Nuria, hay que tener en cuenta otras fábricas yeseras: "Al igual que La Nacional, algunas llegaron a tener imagen de marca y una plantilla considerable, pero la mayoría eran pequeños negocios que únicamente contribuían al sustento de las familias que lo regentaban", pasando a enumerar un total de 14:

1.-La Yesera Nacional, que en 1963 pasó a denominarse Yesoval.
2.-La Mejor,
3.-La Torre.
4.-La Mundial.
5.-La 28,
6.-Alberto Pariente, conocida como La de Tito.
7.-La de Gorin,
8.-La de Félix Alcalde, El Pavo,
9.-La Casualidad.
10.-La de Don Carlos.
11.-La del Tío Laureano,
12.-La de Humanes,
13-La de Pariente
14.-La del Tortero (Fig.-4)

Añadida a estas, se comenta de la existencia también Los Montos de Valiente, ubicados en el Alto de Valdemoro, aunque no se ha podido confirmar.

Fig.4- Mapa de las yeseras históricas de Valdemoro

Castells y De la Concha (1951) mencionan la abundancia de explotaciones de yeso en la Hoja Geológica, escala 1:50.000. Nº 582 (Getafe), aunque las más importantes y de explotación continua se trabajan en las proximidades de la carretera de Madrid a Cádiz: "en los alrededores del Cerro de los Ángeles, y, sobre todo, en Valdemoro, en el kilómetro 28 de dicha carretera" (Fig.-5). Precisamente de esta época son los proyectos de La 28 y de La Torre, ambas fábricas ubicadas junto a la Nacional IV. Concretamente La 28 hace referencia al punto kilométrico de dicha carretera. Algo más al tarde estas explotaciones, justo donde está actualmente el toro de Osborne, existían algunas canteras.

Fig.5- Canteras de Yeso, Km. 28 d ela N-IV  Valdemoro

A filiales de los 60 y principios de los 70 cesaron en su actividad las principales yeserías. La de Tito se mantuvo en plena actividad hasta la primera mitad de la década de los 80, siendo esta fábrica la última en activo del municipio.

2.-Los restos de las últimas yeserías

2.1.-Yesería de los escarpes de la estación

En los escarpes yesíferos situados unos 400m al Este de la estación de tren observamos, desde la misma vía, restos de un horno de cuba de tamaño medio, excavado a mitad de pendiente. Está colmatado con piedra de yeso para evitar accidentes, esto nos impide apreciar su dimensionado interno. La construcción es bastante rudimentaria, mostrando en su parte frontal mampuestos carbonatados, de sílex e incluso del mismo yeso. Lo único que se observa bien es la embocadura, de ladrillo, con ancha puerta de 1,35m, el resto del cuerpo está hundido en el terreno, para evitar pérdidas de calor (Figs. 6 y 7).

Fig.6- Yesería antigua, escarpes al Este de la estación.


Fig.7- Detalle del horno

2.2.-Yesería La Torre

En el Archivo Municipal se conserva el proyecto de instalación de la Yesería la Torre, colindante a la Nacional IV, hacia el kilómetro 27, lado correspondiente a la entrada hacia Madrid, justo enfrente a la gasolinera de Repsol.

Prácticamente, salvando el caso del horno de los escapes de la estación, podemos casi asegurar que estamos ante los últimos restos de la industria yesera local.

Comprobamos la existencia de un complejo con 14 hornos de yeso, excavados en el suelo (Croquis.-1), y aparte, dentro de un edificio, 2 hornos más de escayola, de lo que deducimos que esta fábrica fue en su momento una de las mayores de la Comunidad de Madrid.

Croquis 1- Esquema de disposición de los hornos en la yesería La Torre.

Los hornos de yeso son de cuba con morfología cilíndrica, de los denominados morunos a nivel popular (Fig.-8).

Fig.8- Vista externa de hornos de cuba cilíndricos

Sus paredes son de ladrillo recubiertas de arcilla más o menos refractaria (Fig.-9) y el borde superior queda protegido con resistentes losas rusticas de granito. Estos hornos se tocan tangencialmente, no sabemos si buscando mejorar el rendimiento energético.


Fig.9- Morfología interna de uno de los hornos

En ocho de ellos sus embocaduras se orientan hacia el Norte, donde hay una zona con una especie de andenes de carga (Fig.-10). cuatro hacia un túnel trasero, en el Sur (Fig-11) y cuatro hacia los laterales (en este último caso hay hornos que con puerta hacia los andenes y también hacia los laterales, por tener dos embocaduras). La capacidad productiva total puede que superase las 3000 t/semanales.


Fig.10- Andenes de carga

Fig.11- Túnel de acceso a cuatro hornos

Los hornos por fuera están cubiertos por revoco de cemento y apretados con zunchos de plancheta de hierro (ya arrancados para chatarra, en su mayor parte). Junto a uno de ellos se aprecia una supuesta caldera (la arcilla del recubrimiento interno presenta capa de carbonilla), con forma de cilindro tumbado seccionado diametralmente. Desde esta caldera partiría un supuesto conducto de aire caliente hacia la parte superior del horno, así este recibiría calor desde arriba y desde abajo.

Fig.12- Horno de escayola

Al Suroeste del edificio principal, hay un elegante edificio de transformadores, con techo interior en forma de bóveda . Cerca aparece una balsa de contorno trapezoidal no muy profunda. El agua almacenada pudiera emplearse para lechadas de escayola, de las que luego se obtendrían molduras.

Hay otros edificios menores en el área de los hornos de yeso, de mala construcción, con finas paredes de ladrillo hueco y tejados de uralita, ya desaparecidos.


Fig.13- Edificio principal, vista desde la zona de hornos de yeso

Cuando fenece la actividad industrial entra con rapidez la piqueta y se achatarran las instalaciones, particularmente en zonas con gran desarrollo poblacional. En Valdemoro, con innumerables fábricas yeseras pretéritas apenas quedan dos zonas con restos arquitectónicos de dicha actividad: La Torre y el horno de yeso de los escarpes de la estación.

En los archivos municipales y en algunos de particulares hay bastantes fotografías, planos y otros importantes documentos de la industria yesera local.



Fuente principal:

Proyecto de investigación de la Consejería de Educación y Cultura de la Comunidad de Madrid (programa do Humanidades y Ciencias Sociales), titulado: "Arqueología Industrial: Conservación del Patrimonio Minero Metalúrgico madrileño (IV)"

Puche Ríart, O.; Mazadlego Martínez, L.F.; Ortíz Menéndez, E. y Llamas Borrajo, I.
E.T.S.I. de Minas. Universidad Politécnica de Madrid.